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¿Internet de las cosas? No, ¡Internet del cuerpo!

Leonardo da Vinci, 1511-1513
Entrada publicada originalmente en inglés en el blog de HIMSS Europe como "Internet of things? No, Internet of the body!" el 30/11/2016. Publicado con permiso de HIMSS Europe.

Érase una vez... 

Esta es la manera clásica de empezar un cuento infantil: dejadme explicar una historia real.

Érase una vez una doctora llamada María Ángeles Medina (Twitter: @magelesmedina); era médico de familia y emprendedora. Era runner. Su marido, también médico, le regaló un pulsómetro de una marca muy conocida, para ayudarle a monitorizar su ritmo cardíaco mientras estaba corriendo. Notó que las lecturas de ritmo cardíaco eran muy elevadas cuando corría, así que pensó que el wearable tenía un problema de precisión en las lecturas. Pero al cabo de 8 meses de lecturas irregulares, decidió ponerse un dispositivo médico para poder comparar las lecturas con las del wearable. Cuando los dos dispositivos mostraron las mismas lectura de ritmo cardíaco, investigó más y descubrió que tenía la Enfermedad de Barlow, un defecto de la válvula mitral. Su condición fue calificada como severa, pero no irreversible. Se sometió a una cirugía de tres horas a corazón abierto para reemplazar la válvula mitral, y ahora, afortunadamente, se siente muy bien.

El pulsómetro salvó su vida, pero sólo porque ella tuvo los conocimientos médicos y experiencia para reconocer que algo iba mal, y tuvo los recursos necesarios para profundizar en su problema. ¿Qué hubiera pasado en este cuento si la protagonista no hubiera tenido conocimientos médicos? Lo más probable, un final triste: muerte súbita mientras corría. 

Habemus wearables. 

Más allá del hecho de que cualquiera que practique un deporte debería pasar una revisión por parte de un médico especialista en medicina deportiva al menos una vez al año, la realidad es que muy pocos pasan por esta clase de controles. Mucha gente practica deporte (sobre todo, running) sin consejo adecuado ni supervisión médica

Además, cada vez es más fácil encontrar personas que llevan wearables de diferentes marcas, que miden diferentes parámetros, o incluso parámetros comunes medidos por diferentes dispositivos y guardados en apps diferentes. Algunas apps se pueden conectar a plataformas como Microsoft Health, Google Fit o Salud de Apple (por mencionar unas cuantas), pero existen otras apps que no son capaces de conectarse a estas plataformas. 

De hecho, ya tenemos la posibilidad de adquirir un montón de datos sobre nuestros cuerpos, de diferentes orígenes (incluso fragmentados) y con un grado variable de precisión. Si recordáis mi último post, "¿Big data o un lío de datos?", parece que estamos hablando de nuevo sobre big data, y la necesidad de usar ontologías también en nuestros datos personales de salud y bienestar.  

Internet del cuerpo. 

Nuestros wearables son dispositivos IoT (Internet de las cosas). Así pues, para diferenciarlos de dispositivos que no son de uso para salud, podríamos llamar a este subconjunto de dispositivos IoT "Internet del cuerpo" (IoB); dichos dispositivos han sido diseñados para llevarlos en nuestro cuerpo (interna o externamente) para medir diferentes parámetros de bienestar y salud, incluyendo los de actividad sexual.

Así pues, ¿qué pasaría si los datos generados por los dispositivos IoB se pudieran organizar a través de un framework común como conocimiento, pudiendo ser tratados por un sistema cognitive computing?

Por ejemplo, imaginemos a un paciente con arritmia, hipertensión y una pérdida de peso de 3 Kg. o más en las últimas 48 horas. Sería un claro candidato a un incidente cardiovascular en las siguientes horas, ¿verdad?

Como decíamos antes, estos datos pueden venir fácilmente de tres dispositivos diferentes, y sin su adecuada consolidación y el uso de cognitive computing, el resultado pudiera ser un problema de salud grave, incluida la muerte. 

Un buen sistema cognitive computing podría alertar al portador de los wearables para que buscara ayuda médica e incluso lanzar una alerta a los equipos de emergencias médicas más adecuados, de tal modo que se puedan tomar las medidas necesarias para evitar el final trágico descrito en el párrafo anterior.

Finalmente... 

Evitar problemas de salud severos y salvar vidas deben ser el principal objetivo si queremos crear una arquitectura de wearables enlazada con sistemas cognitive computing.

Una vez más, lo que necesitamos son datos organizados como conocimiento.

Otra vez, vemos la necesidad del uso de las ontologías en el sector salud.

P.D.: Quiero agradecer a la Dra. Medina su permiso para poder explicar su historia, ha sido de gran ayuda.

Conferencia inaugural del Congreso Europeo de Salud Digital

Y por fin llegó el momento... Ya expliqué cuáles fueron las circunstancias y las sensaciones que experimenté tanto en la preparación de la conferencia, como en el desarrollo de la misma.

Además del equipo que me ayudó en la preparación de la misma (Francisco Araújo, Inma Roig, Dr. Damián Gallegos y la Dra. Eugènia Miranda), tuve la inestimable ayuda del equipo de técnicos del Palacio Miramar, así como de Marisa Merino y de Mónica López.

Como spoiler, decir que en el transcurso de la conferencia mencioné a: Dra. María José Mas, Dra. Lucía Galán, Dra. Amalia Arce y Dr. Salvador Casado. Cada uno de ellos merece mi reconocimiento por su gran labor divulgativa.

Y utilicé en la parte final de la conferencia una historia de Rosa Pérez.

A continuación, el maravilloso sketchnote que preparó Mónica López, @Mo1ni1ca1.


La presentación que acompañó a la conferencia.

No lo demoro más. Con todos vosotros el vídeo, 50 minutos de acción, al más puro estilo de "Perdidos en Pandora".

¡Disfrutad!


Digital health and healthcare organisation strategy: four views, one vision.

Article posted on: August 15th, 2016 in the HIMSS Europe blog. Revised August 30th, 2016. Reposted with permission of HIMSS Europe.

The role of healthcare CIOs has been changing in recent years.

Initially they were a sole system’s Kerberos that was refractory to any kind of innovation, with a mindset limited to solve administrative, financial tasks.

Now, they have a more global mindset, watching over the whole organisation, and have taken on the role of the CEO’s right hand man. They are switching the focus of IT systems and services from being cost centers to being profit centers. They are conscious that their work impacts the way care is delivered and how patients / customers perceive quality of service.

But the challenges are increasing: the next step is ensuring that IT-related activities fit healthcare organisation strategy. It is key that these activities are fully aligned with the strategy defined by top management.

How can this be done?

Aligning IT with the organisation’s strategy
Let me introduce the concept of the balanced scorecard. The balanced scorecard is a way to align the entire organisation to the strategy and also to measure their performance. First described by Robert S. Kaplan and David P. Norton in the article, “The balanced scorecard – Measures that drive performance”, in the Harvard Business Review January-February 1992 issue. It was seen as revolutionary back then, because they were the first to say “what you measure is what you get”.

The balanced scorecard is defined as a set of measurements that give top management a fast, but comprehensive view of the business. And Kaplan and Norton point out that the operational measures drive financial performance.

Let me adapt it for a classical healthcare CIO role.

Courtesy of Costaisa Group ®

For them, a balanced scorecard offers a view on performance from four different perspectives: Production & Innovation, People, Customers & Patients and Financial. The healthcare CIO needs to focus on getting the best performance in each one of these areas.

Let me step into the shoes of a healthcare CIO for a moment.

Production & Innovation 
In this area we could identify for example EPRs, telemedicine and fully integrated tele-monitoring systems. We should work to avoid isolated information silos and we should be focused not only on recording data correctly but also on how to extract knowledge from this data, too. 

Initiatives such as programs to improve delivery of service to e-patients, practice communities to empower GPs, and data mining systems that could deep dive into our data repositories (big data), or perhaps programs to explore local patient behaviour in social networks that can be filtered for our community. 

This could also include, all the activities related to innovation and the different approaches to it, and could even consider searching “put-to-market” scenarios. 

People 
Our healthcare professionals. Our most valuable asset. We should empower them by promoting a culture of collaboration, across departments, with the aim to share knowledge. We should unlock the incredible power of corporate social networks. 

We could improve the visibility of our healthcare professionals helping them to build strong digital identities, through professional networks like LinkedIn, social networks like Facebook and Twitter, even supporting them in the creation of a strong professional blog ecosystem. 

It’s the best way to involve our healthcare professionals; without them, its impossible to avoid failure. 

Customers & patients 
We should improve the communication channels between patients and the healthcare organisation. And that means all channels. Social networks is a crucial part of this. 

A strategy of starting conversations via social networks is a necessary first step. Every citizen should be able to ask us using the communication channel they prefer and need to be answered in a very short time. The use of apps, mobile devices, and even the possibility to ask our professional’s anonymous questions should be considered. 

Financial 
Who pays the party? Because It’s necessary to know how to finance it. Donations? Corporate responsibility? Government funds? Advertising? 

The only limit is our imagination. 

Footnote 
CIOs should be prepared to play a determinant role in their healthcare organizations. They have got a well-trained mind. They are able to deploy paperless scenarios (and not only at a clinical level, trust me). They have got entire healthcare processes in their heads. The consequence should be better delivering of care, along with a better and more collaborative way to deliver it. 

Having a CIO’s unique view of the whole healthcare organization is the key for success. 

This is one of topics to be discussed at the new HIMSS Europe World of Health IT (WoHIT) Conference & Exhibition which will be taking place on 21–22 November 2016 in Barcelona, Spain (www.worldofhealthit.org).

EPR linked to patient safety: a proposal.

Article originally posted July 28th, 2016, in HIMSS Europe's blog, and revised August 28th, 2016. Reposted with permission of HIMSS Europe.

“All men make mistakes, but a good man yields when he knows course is wrong, and repairs the evil. The only crime is pride.”— Sophocles, Antigone

Avoiding patient harm is the next challenge for the healthcare industry. Everywhere. When we stop and think about it, the words which spring to mind include “surgical checklists”, “safety procedures”, “hand washing” and so on.

But what about EPR? What can we do about patient safety from an EPR / EHR / EMR point of view?

The problem

Let's consider the following scenario: patient harm due to medical errors.

Most of these errors are avoidable. In 2013, the “Journal of Patient Safety” stated that there are between 210.000 to more than 400.000 premature deaths per year in the U.S. which are associated with preventable harm to patients.

In Spain we’ve got statistics from “Asociación de Defensa del Paciente”, which calculate the number of litigations due to medical errors. In 2015, there were 14.430 medical errors cased (the majority of them related to waiting list issues), of which 806 resulted death.

It’s a shame.

Its worth noting that these numbers are of course influenced by the number of lawyers who are encouraging patients to sue when any complaint relating to sub standard care is made. That means increasing costs of medical practice costs for all healthcare professionals due to the growing costs of civil responsibility insurances. This can clearly be seen in the US but also we are beginning to see it in Spain, too.

How to fix it

What can be done to solve this problem?

Surely there are a lot of things we could do.

We could, for example, improve the decision-making processes. In particular, we could examine how a doctor evaluates vital signs, symptoms, laboratory test results and diagnostic images to determine a given diagnostic.

These kind of processes are supported by clinical guidelines, approved by the CMO, or provided by healthcare regional and national administrations. These guidelines include a decision-driven flowchart (or something similar) which specifies each step the doctor should follow. It’s the safest way to conduct diagnostic treatment processes, because they are evidence based, peer-reviewed procedures. Following a clinical guideline is safe for the patient, but also for the healthcare professional. And it’s cheaper for all the stakeholders, too.

And what about EPR? Well, the implementation of clinical guidelines in a commercial EPR tends to be a limited document attachment with no business rules embedded into it, except perhaps for the possibility to provide an alert when a given condition has been identified (for example, a threshold value for a vital sign or a specific diagnostic).

The proposed solution

What needs to be done? The decision flowchart needs to be imbedded as a set of business rules into the EPR. What this means is that the EPR would follow a diagnostic decision-making process driven by clinical guidelines, assessing the healthcare professional in each step, proposing suitable diagnosis and treatment options at every step, avoiding mistakes and protecting patients with the safest, most convenient procedures.

This means that the EPR would be transformed from an input tool with limited intelligence to a veritable medical record and assessment tool. A system designed to improve patient safety. The EPR in this context should be a system that is preventing harm. That is our goal.

Consider, for example, a female patient, with suspected breast cancer. All the symptoms and tests reveal that it’s breast cancer. But the healthcare professional didn’t have access to the biopsy results. And without them, they can’t make a final diagnosis of breast cancer. A typical commercial EPR, would allow this perosn to record a final diagnosis of breast cancer. 

In our proposed smart EPR it would alert us to the fact that biopsy results are missing, and offer the option to order them if we hadn’t already done so, showing a CPOE window with the relevant options pre-selected.

This is only one example of how we could improve patient safety using an EPR.

Footnote

There is a lot of work to do.

One of the most famous quotes from Star Trek is: "To boldly go where no man has gone before..."

It’s time to come together, explore the EPR technology boundaries, with a view to ultimately improving patient safety.

This is one of topics to be discussed at the new HIMSS Europe World of Health IT (WoHIT) Conference & Exhibition which will be taking place on 21–22 November 2016 in Barcelona, Spain (www.worldofhealthit.org).

Cocinando una conferencia inaugural.

Al inicio de mi exposición. Foto cortesía de Mónica López (@mo1ni1ca1)
Decíamos ayer... Hace ya demasiado tiempo que no escribía nada en este espacio, así que hoy he decidido volver a la carga.

Han pasado muchas cosas en este año y pico que he estado "out", algunas explicables y otras no tanto, pero no es el objetivo de la entrada de hoy.

El día 1 de junio, mientras estaba comiendo con un amigo y compañero de batallas, recibí una llamada de un teléfono móvil que no tenía registrado. Temiendo encontrarme con el/la inevitable vendedor de telefonía móvil o de seguros, me puse al habla. Al otro lado, una voz de mujer. Me costó reconocerla. Era Marisa Merino. Médico, gestor, investigadora, líder del proyecto europeo Carewell. Inteligente y brillante a partes iguales. La conocí en una cena de EuskoSanidad Digital -el equivalente en Euskadi del mítico grupo de Whatsapp de Health20BCN-, la tenía sentada justo enfrente. Alguien difícil de olvidar. Volviendo al hilo de la cuestión, me contó que quién debía dar la conferencia inaugural había excusado su presencia en el Congreso Europeo de Salud Digital y me propuso que la hiciera yo. Dudé solo un milisegundo. Acepté.

Tras colgar, pensé "y ahora de qué hablo", porque a todo esto, tenía escasos 15 días para preparar la conferencia. No era una ponencia más. Y tenía que ser un punto más que un TED. Marisa estaba volando, así que llamé un poco más tarde. La pregunta que me hizo fue "bueno, y a todo esto, ¿qué nos vas a contar?". Ella estaba con Mónica López, mi gran valedora. Le expliqué someramente lo que tenía en mente. Ofrecí enviarle una propuesta de guión. Le encantó.

El siguiente paso es reclutar un equipo. Para mí, preparar una conferencia significa trabajo en equipo. Dado que iba a representar desde un punto de vista institucional a la compañía para la que trabajo, pedí a Francisco Araújo, el MarCom de Costaisa, que me asignara un diseñador gráfico. También me dio un valioso consejo: una conferencia inaugural debe ser disruptiva. Debo añadir que Costaisa me dio total libertad para que hablara de lo que quisiera, sin ningún tipo de corsé ni exigencia, cosa que agradezco profundamente.

Por otro lado tenía al equipo EHROS, formado entre otros por Inma Roig y el Dr. Damián Gallegos. Ellos me ayudaron a pulir algunos aspectos del guión y a la búsqueda de referencias bibliográficas. Especial mención a Inma por su apoyo y visión.

También necesitaba un punto de vista externo. Que pudiera tener, por independiente, una visión crítica del discurso, alguien que fuera capaz de ponerme en crisis. La elección recayó en la Dra. Eugènia Miranda, de la Xarxa Santa Tecla. No puedo estar más satisfecho de su aportación. No se limitó a revisar el speech: hizo más. Gran parte del éxito de la conferencia -lo digo públicamente- se lo debo a ella. Marcó la diferencia. No se puede imaginar lo agradecido que estoy a sus sugerencias, a su apoyo y sobre todo, a su visión fresca y diferente de la jugada.

Crear una buena conferencia es como practicar buen sexo: poco a poco se tiene que acariciar la imaginación de la audiencia, hasta lograr llevarla hasta el clímax.

Preparé un guión con cinco ideas directrices -al más puro estilo TED- muy disruptivo, buscando el equilibrio entre el leitmotiv del congreso con el toque humano.

¿El resto? Sensaciones personales, sobre todo. Los ensayos "ad nauseam". La presión de que dar una conferencia inaugural crea hasta cierto punto el marco de referencia de las siguientes intervenciones. El temblor de mis manos mientras hablaba. Algunos "lapsus mentis". A pesar de todo, tras 51 minutos, el auditorio aplaudió. Lo mejor, las felicitaciones generalizadas, empezando por la propia Marisa. Como siempre, soy mi peor crítico. Hay cosas que debo mejorar.

¿Cuándo me podréis ver? Tan pronto esté disponible el video, en el próximo post...

Para amenizar la espera, aquí tenéis el fantástico resumen de sketchnotes realizado por Mónica López.


¡Paciencia!

Smartphones: sí, también son wearables.

Creo que todos ya hemos oído hablar de los wearables. Para los que prefieren el palabro en castellano, llevables o ponibles.

Los hay de todas clases, formas y funciones, como ya mostré en este post.

Para el usuario medio, al que este tema no le deja de llamar la atención, el gasto de una cifra que oscilará fácilmente entre los 100 y 200€ para un dispositivo que prácticamente cada noche tendrá que poner a cargar, que no funciona si no está el smartphone, y que al final, si no se halla una utilidad percibida -las personas que cuidan su forma física en gimnasios o practicando running lo apreciarán- los acabarán arrinconando por falta de adherencia.

La pregunta es: ¿no sería posible tener algún tipo de dispositivo que nos cuente pasos, kilómetros, pisos subidos... sin tener otro gadget? ¿Sin tener que gastar más dinero?

Pues sí, es posible: con nuestro smartphone.

Rebobinemos: dispongo para uso en la Unión Europea de un iPhone 6, y en Latinoamérica de un Moto G 2014.

En el iPhone a partir de iOS8 viene instalada la app Salud. Para el Moto G me he bajado Google Fit. A efectos de lo que voy a mostrar, la app Salud y Google Fit tienen un comportamiento parecido. En ambos casos, para que funcionen correctamente, hay que introducir como mínimo talla, peso, sexo y edad.

Tanto Salud como Google Fit funcionan en segundo plano, cuantificando desde el momento que el smartphone se pone en marcha, por lo que es posible llevar un control del ejercicio sin prácticamente darnos cuenta. Por supuesto, ambas apps se pueden integrar con wearables al uso. 

También hay otras aplicaciones, como RunKeeper, que son capaces de trabajar automáticamente en segundo plano (si se dispone de iPhone 5S o iPhone 6, dado que aprovecha características de los coprocesadores M7 y M8 de Apple).

Visto esto, el sábado 18 de abril decidí hacer una prueba: me puse unos tejanos, el iPhone6 en el bolsillo delantero izquierdo y el Moto G en el bolsillo delantero derecho. Como me gusta caminar, anduve el trayecto que muestro a continuación:


Este es el recorrido que recogió el Historial de Ubicaciones de Google.

De acuerdo con la traza, 3.9Km de ida y 3.9Km de vuelta.  

Las capturas se realizaron el sábado por la tarde tras finalizar el paseo. Estos son los resultados:

App Salud.

Google Fit.
Google Fit.


La app Salud da una información bastante completa, como se puede comprobar. La diferencia de pasos entre Google Fit y Salud es debida a que el dispositivo Android lo puse en marcha para la prueba, mientras que el iPhone ya andaba dando tumbos por casa. En cuanto a Google Fit, tal vez no da tanta información, pero cumple también su cometido.

Para los más acérrimos defensores de los wearables, faltarán cosas como los movimientos cuando dormimos o bien el pulso. Se puede criticar también que si hacemos running dónde situamos el smartphone (respuesta: en el brazo, que ya nos sirve de soporte para que conjuntamente con auriculares se pueda escuchar música). Este post no es para ellos... ;-)

Para el común de los mortales, el uso de estas apps puede ser una manera low-cost de medir el ejercicio sin tener que comprar ningún gadget.

Probando Esporti Revolution.

El 19 de octubre, en el contexto de la Jornada de Videos y Salud que se celebró en Barcelona, conocí a María Ángeles Medina y a Manuel Escobar. Ya los seguía por redes sociales y apenas empezaba la andadura de una app destinada a la prevención de la obesidad infantil, Esporti Revolution. Recuerdo de aquel día -un día muy difícil para mí- que me pidieron que les aportara en un clip de video un mensaje destinado a prevención y fomento de hábitos saludables, como a otros muchos de los asistentes. 

Aunque mis hijas no son especialmente sujeto de esta app -las dos están delgadas-, tras leer posts sobre la app en algunos blogs de Pediatría (El médico de mi hijo, Neuronas en crecimientoPediatría basada en pruebas y Diario de una mamá pediatra, entre otros), pensé que -por qué no- hacer también una reseña, pero muy diferente: involucrando a los usuarios, a niños; en este caso a mis hijas.

La experiencia me enseña que siempre hay que tener la opinión del usuario final, las niñas. También mi opinión es importante, por mi doble vertiente de padre y "responsable de sistemas" familiar.

Este es un post escrito a seis manos, las de mis hijas y las mías. Lo que ellas han dicho ha sido transcrito "as is", con el único tamiz de la corrección gramatical. No creo que a estas alturas del partido tenga que presentarme, pero sí quiero hacer una breve presentación de mis chicas.

Júlia, la mayor, tiene 12 años. Dispone de ordenador portátil, tablet, y desde hace relativamente poco, smartphone. Apunta maneras de crack en el uso de dispositivos digitales y creedme si os digo que cada vez tengo que esforzarme más en seguirla. Su curiosidad no tiene límites. Su rendimiento escolar es sencillamente excepcional. Está acostumbrada -he tenido algo que ver en ello- a preguntar de modo directo, porque sabe que siempre encontrará respuestas directas y razonadas. El texto de Júlia está marcado en rojo.

Helena, la pequeña, está a dos meses de los 10 años. Tiene un uso y riqueza de lenguaje que supera a la media de los niños de su edad. Apunta maneras de hacker: con 7 años fue capaz de reventar la protección de bloqueo facial de mi Samsung Galaxy SIII. ¿Cómo? Mostrando a la cámara frontal una de mis fotos. Práctica, directa, pero al mismo tiempo muy sensible. Lectora empedernida. Muy inteligente. Su rendimiento escolar es muy bueno. El texto de Helena está marcado en azul.

Si me permitís, yo también daré mi opinión como padre. Mi texto, en granate.

La versión de la app que hemos probado es la básica.

Helena: La app me gusta, pero creo que tendrían que poner algún tipo de mapa y que hubieran varias gotitas y que cada una fuera un nivel.  Creo que los trofeos podrían ser más divertidos, por ejemplo si he subido escaleras, que hubiera un avatar con un muñeco que sube las escaleras. Creo que sí, que podría recomendar esta aplicación a mis amigos.

Júlia: La app me gusta. Encuentro que debería existir algún tipo de modo que cuando hagas ejercicio, si llevas el teléfono encima o de alguna manera que se pueda entrar directamente los pasos y el movimiento, y que te ponga la puntuación. Sobre Esporti Bits: hay preguntas que los niños no las saben, como la del atleta del maratón descalzo. Creo que las preguntas deberían ser adecuadas a la edad del niño. También creo que debería haber diferentes niveles y así sería adecuado para todas las edades. Esto afectaría también al área de clasificación, en la que se debería agrupar por nivel. Otra cosa es que sólo puedo entrar dos actividades al día, cuando hay días que practico deporte en la escuela y luego en el club de atletismo: carreras, jabalina, salto de longitud, pelotas medicinales, tablas de gimnasia... Además, se debería ampliar la lista de actividades, creo que hay muy poquitas: algunas de las que hago no están.

Recomendaré la app a mis compañeros del club de atletismo.

Rafa: La instalación se hizo en dos dispositivos Android 4.4 y 4.1 (teléfono y tablet) sin presentar ninguna dificultad. En el momento del registro no quise que las niñas supieran la contraseña, así que puse una de las mías, de las complicadas. Problema: cuando sales de la aplicación y vuelves a entrar te la vuelve a pedir. Creo que sería interesante que la app recordase la contraseña. Otra mejora sería la de que en alguna parte, dentro de la app, estuvieran reflejadas las condiciones de uso y dónde se almacena la información de los menores. El proceso de establecer un vínculo de amistad entre las niñas me pareció adecuado. Debo decir que cuando la instalé, Helena necesitó un poco de ayuda para empezar a usarla. Tal vez algunos iconos deberían ser un poco más grandes y con mayor contraste de color; por ejemplo, en el buscador de actividad, es una lupa de color verde sobre una gota azul que no es demasiado grande. Una vez superados estos problemas, me costó desengancharlas

Más cosas que he visto: en Esporti Bits puede que el nivel de las preguntas sean para un adulto más que para un  niño. También creo que sería bueno la integración con algún wearable "self quantifying" -por ejemplo FitBit- para facilitar la entrada de la actividad por una parte, y para obligarle a hacer ejercicio por otra. Tal cual está puede que haya menores que falseen la entrada de actividad para tener una puntuación superior... La culpa es de la gamificación, el "palabro". Cabe decir que la integración con wearables -no indica en la web con cuáles- está disponible en las versiones de pago.

Como padre, me parece una app adecuada al uso al que está destinada y totalmente recomendable.

ConclusiónEs una app con un buen diseño, bien pensada, con un grado de usabilidad destacable, y que en su estado actual cumple con los objetivos para los que fue diseñada. ¿Mejoras? Todo es memorable, sin duda. En este caso los cimientos son excelentes.

Para más información, nada mejor que la página web de Esporti Revolution.

Un muy buen trabajo de Mª Ángeles y Manuel... ¡Felicidades, chic@s!

La entrevista que no fue.

Estudio donde se graba el programa @Mossegalapoma.
A principios de diciembre, mientras estaba a punto de embarcar por segunda vez a México, recibí un correo de Across Health, en nombre de Campus Sanofi, en la que se pedía mi colaboración para contestar unas preguntas sobre el futuro de la e-salud en 2015.

Marqué el mail como favorito para contestarlo cuando pudiera y... bien, estar en otro país es muy absorbente. La realidad es que respondí un mes más tarde.

Desde Across Health me contestaron amablemente diciéndome que el artículo donde debían constar estas preguntas ya había sido publicado.

Dado que en mi opinión las preguntas eran muy interesantes, no os voy a privar de mis respuestas.

En color rojo encontraréis las preguntas y en color negro mis respuestas.

Enjoy it! 

  • ¿Qué cambios cree que tendrá la salud digital en 2015? ¿Cree que veremos algo nuevo o tendencias en términos de…? 
  • Historia Clínica electrónica 
  • En estos momentos estamos en un período de transición, en el que las historias clínicas electrónicas se están empezando a conectar con repositorios regionales y nacionales -incluso internacionales- 
  • Se está empezando a ver un tímido uso de los Personal Health Record 
  • En algunos casos se está evolucionando al registro clínico apoyado en el uso de thesaurus  
  • Tenemos que ver la progresiva integración de los sistemas de telemedicina   
  • La eclosión de las apps de salud de segunda generación: son totalmente autónomas, pero también son capaces de estar integradas en un sistema de información convencional para permitir una mayor comunicación bidireccional médico paciente. 
  • E-Receta 
  • Hasta donde yo sé, con un grado de avance variable, ya está implantada dentro del SNS. El siguiente paso es la interoperabilidad entre CCAA primero, internacional después. En el momento que la eReceta catalana me permita recoger mis medicamentos en una oficina de farmacia de Castellón -por poner un ejemplo- será señal de que andaremos progresando en la buena dirección. 
  • Apps y wearables (para la práctica clínica y/o para monitorización de la salud) 
  • De las apps pienso que... hay demasiadas. Me explico. Si miramos las App Store de iOS o Android, tendremos decenas de miles de apps etiquetadas como de salud, cuando la realidad es que muchas son de wellness / wellbeing. También existen las apps "magufo", las que dicen hacer cosas que en realidad sólo existen en la calenturienta mente del desarrollador. Y después quedan las genuinas, las que realmente lo son y están acreditadas de alguna manera como tales... ¿Cómo diferenciar? ¿Cómo puede un endocrino "prescribir" una app para diabetes si es posible que existan 20 apps diferentes para esta patología? ¿Cuál es el criterio de elección? ¿Acabaremos teniendo apps en guía, como tenemos actualmente fármacos en guía? Para mí la mejor app de salud es la que pueda ser prescrita y pueda estar integrada en el sistema de información que use el médico. Y si encima se adapta al estilo de vida del paciente, facilitándole la entrada de información -incluso entrando la información por él- mejor. El axioma es que la tecnología que funciona es la que no se nota. Si se nota es que tiene algún problema de concepción o diseño.
  • En cuanto a los wearables... si hablamos de los que están disponibles comercialmente, tienen dos problemas: el primero la duración de batería entre cargas. El segundo la precisión. Mi pregunta es: ¿realmente nos aportan información significativa? Tal vez para deportistas -especialmente runners- puede que sí. Para el resto no lo tengo tan claro. Además está el problema de la adherencia al uso de los mismos. Si son para uso clínico, por muy wearables que sean ya pasan a la consideración de medical devices... Aún así y todo, no veo a corto plazo una explosión en este campo. Mención aparte merecen los wearables que permiten el "self quantifying". Para estos veo un futuro prometedor, aunque encajan más con wellness / wellbeing que con salud. 
  • Uso de tecnología por parte de profesionales sanitarios (desde uso en su práctica clínica hasta prescripción de enlaces y apps). Creo que en los últimos años ha habido un grado considerable de avance. Pero no nos engañemos. Si bien es cierto que la mayoría de profesionales sanitarios ya dispone de smartphones, es una minoría la que le saca "jugo" para actividad asistencial. En los clínicos más jóvenes y en ciertas especialidades -como puede ser Pediatría- creo que hay un uso mayor de la tecnología, llamémosle app, llamémosle nuevas formas de relación con el paciente (Whatsapp / email) o prescripción de apps y webs. 
  • Uso de tecnología por parte de pacientes para monitorización y/o autocuidado Estamos avanzando en este aspecto, es cierto, incluso en segmentos de población que a priori nos pudieran parecer refractarios como pudieran ser los adultos mayores. En algunos pilotajes de telemedicina para crónicos el grado de adherencia de los pacientes de edad avanzada al sistema suele ser elevada. ¿Por qué? Porque tienen feedback de los resultados. Se sienten mejor controlados, por tanto más seguros y esto impacta positivamente en sus actividades de la vida diaria. La consecuencia es que no hay que invertir tantos recursos en ellos
  • Algún otro elemento de la salud digital que desee destacar. Hablaría del "palabro" de moda, del Big Data. El problema es que si no tenemos el software adecuado que nos encuentre pautas y correlaciones en el marasmo de datos, que a su vez nos permitan formular preguntas concretas, poco provecho le sacaremos. También hablaría de otro término de moda, las redes sociales en combinación con Big Data. Todo esto está muy bien, pero no nos equivoquemos: en estos momentos los datos no nos están dejando ver el conocimiento.
¿Más preguntas?

Reflexiones sobre seguridad en la consulta.

Este post, como éste otro, se origina en una de las sesiones de chat del grupo de Whatsapp de Health2.0 BCN.

En esta ocasión, el día 1 de enero, más o menos a las 15:00h de la tarde, se inicia una discusión sobre el uso de Whatsapp y del mail como herramientas de atención a distancia y... bueno, aquí nace este post. 

Ya en este espacio hablé de Whatsapp, de Telegram, y del venerable pero no menos eficaz teléfono

Las conclusiones eran claras. Pero la realidad es tozuda, y si tenemos una app que encontraremos instalada sin excepción en cualquier smartphone de este país esta es Whatsapp. No es la mejor, lo sabemos. Sucede lo mismo que pasó en su momento en la guerra de formatos de video doméstico entre VHS y Betamax. Betamax era superior en todos los aspectos, salvo en uno: el público compraba VHS porque la mayoría de sus amigos tenían VHS y se podían intercambiar las cintas. Ganó el formato VHS.

Así que levante la mano quién teniendo un amigo médico no haya tirado de Whatsapp ni médico que no haya contestado alguna consulta por el mismo canal. Esto da una idea de la utilidad que supone para la población el acceso a servicios sanitarios mediante mensajería instantánea.

Otra cosa es la seguridad: desde que fue comprado por Facebook en febrero de 2014, muchas son las voces que han pedido dejar de usar esta app, por las sospechas de que mensajes de personas de relevancia pública podrían ser filtrados a través de Facebook a la NSA. Después de haber rastreado si había alguna referencia a este asunto -incluso he llegado a consultar WikiLeaks- no he encontrado ninguna mención, ni de pasada. No obstante, grandes compañías alemanas han prohibido el uso de Whatsapp a sus empleados en sus terminales móviles de empresa; para algunas de ellas es falta grave y motivo de despido directo. Me contaban de una de estas empresas, laboratorio farmacéutico, que la prohibición alcanzaba a los visitadores médicos, y que para mantener el contacto con "sus" médicos, en algunos casos hacían uso de sus dispositivos personales... equipados con Whatsapp.

Así que, "con la iglesia hemos topado, amigo Sancho"... ¿Y ahora qué?

A la espera de que alguna administración pública sea consciente de este problema y dé con alguna solución (me consta que en Andalucía ya se está haciendo algo al respecto), os voy a dar un par de consejos -en forma de app- que incrementarán la seguridad de vuestras comunicaciones con vuestros pacientes.

La primera de ellas es PrivateMSG, app gratuita para Android e iOS, de origen español y de funcionamiento muy simple. El receptor y el emisor deben compartir una contraseña, la misma para los dos. Se introduce el texto a cifrar, devuelve un texto cifrado, se copia dicho texto y se pega en Whatsapp. Nuestro receptor deberá hacer lo mismo. Puede parecer tosco, pero es eficaz y mantiene la posibilidad de seguir comunicándose usando Whatsapp. También se pueden cifrar y descifrar mensajes a través de la web. Por supuesto, se puede usar en cualquier otro tipo de mensajería, como pueda ser Facebook Messenger o Skype.

La segunda es quizás la más sorprendente de todas. Se trata de ChatSecure, una app open source, también es gratuita, y es interoperable con protocolos XMPP / Jabber, como los usados por Facebook Messenger y Google Talk / Google Hangouts. Es posible utilizar servidores públicos XMPP, servidores propios -si los tenemos- e incluso puede utilizar Tor, más conocida por ser "el Internet profundo". A todos los efectos se comporta como un cliente de chat normal, con la diferencia de que en cualquier momento podemos cifrar la conversación, e incluso hacer que se borre al abandonarla.

El hecho de que pueda funcionar sobre Hangouts la hace muy interesante; todos los usuarios de Android tienen cuenta Google, así como un buen número de usuarios de iOS, así que desde el punto de vista de capilaridad, puede que esté muy cerca de las cifras de Whatsapp. Recordar que el mercado de smartphones en España está repartido en una proporción 80:20 a favor de Android, aproximadamente.

Personalmente me gusta más ChatSecure; yo lo tengo instalado usando mi cuenta de Google Talk y funciona muy bien.

En cuanto al mail, son legión los que usan Gmail para dar este tipo de soporte. Pero este servicio tiene un problema: al usarlo en su forma gratuita, el contenido de los mails es leído por bots (para el funcionamiento de Google AdSense), con lo que no cumpliría el requisito de secreto de comunicaciones en primer lugar, y secreto médico-paciente en segundo. 

La solución es sencilla: contratad el servicio de pago, Google Apps, que es muy económico -el coste anual no es muy alto- con lo que no tendréis bots. Un dato: el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya migró ya hace unos años TODO su servicio de correo corporativo (xcat.cat) a Google Apps. Es una muestra de la solidez y seguridad de la versión de pago de Gmail.

Si estáis en una organización, usad una cuenta de correo corporativa. En cuanto al paciente, no podemos evitar que use su dirección actual, con lo que si no ciframos los mensajes poco podremos hacer al respecto. Bueno sería el uso de certificados digitales en ambos extremos.

Resuelto el tema técnico viene el tema legal. Da lo mismo si es mensajería instantánea o email, pero para ambos casos las recomendaciones son muy parecidas:
  1. Si trabajamos en una organización sanitaria, debemos tener la autorización del responsable de seguridad de la misma. Él (o ella) será el encargado de mantener el documento de seguridad de la organización, al que obliga la Ley de Protección de Datos. Si trabajas por tu cuenta en tu consulta privada, tú eres el responsable. En este link encontrarás la Guía de Seguridad que te ayudará a crear y mantener dicho documento.
  2. Deberás hacer firmar un consentimiento informado de protección de datos. Recuerda que estás manejando datos de nivel de protección alto, y en este caso el Reglamento de la LOPD indica explícitamente que el paciente debe firmar dicho consentimiento. No hay excepción. No sirve el cartel informativo para el caso de grabación continua de video en circuito cerrado.
  3. Por tu seguridad y comodidad, deberás dar unas instrucciones de uso del servicio muy claras.
  4. Deberás tener identificado el número de teléfono o dirección de mail desde el que te puedan hacer consultas.
  5. Recuerda las limitaciones legales, colegiales y éticas del servicio que prestas. Usar un servicio en el que TODO queda por escrito en ambos lados requiere que sea gestionado de la manera más escrupulosa posible.
A partir de aquí será más fácil hacer normal lo que ya es normal a nivel de calle.

¿Preguntas?

7 años.

La verdad es que estos días ando liado, entre tareas pendientes que cerrar y esperando con ilusión las que me esperan, que sólo algunos de vosotros ya conocéis... y hoy he mirado el calendario y resulta que me había pasado por alto el cumpleaños del blog.

Casi sin darme cuenta han pasado ya siete años desde que inaugurara este blog en septiembre de 2007.

Para "celebrarlo", compartiré con vosotros los próximos eventos en los que de un modo u otro participaré:
  1. El primero, el día 30 de septiembre por la mañana, en CosmoCaixa, es la conmemoración del Día Mundial de las Telecomunicaciones. He sido invitado por el Col·legi d'Enginyers Tècnics i Perits de Telecomunicació de  Catalunya y participaré en una mesa redonda sobre mHealth y telemedicina moderada por Joan Cornet, del mHealth Competence Center de Mobile World Capital, con ilustres compañeros de mesa como Carles Fàbrega de HSJDBCN, Dolors Ruiz de Mútua de Terrassa y Silvia Cordomí del ICS, entre otros. En el momento de redactar el post hay 923 personas inscritas. Si queréis más información, la encontraréis aquí. La inscripción es gratuita.
  2. El segundo, el día 4 de octubre, en Andorra, un nuevo TEDTalk, el segundo. Esta vez hablaré del amor y las nuevas tecnologías. El título: "El amor en los tiempos del bit". Entre los conferenciantes, personajes de la talla de Trina Milán o Dolors Ruiz, entre otros. El lugar: el Consell General de les Valls. Para inscripciones aquí.
  3. En el tercero, el día 18 de octubre, Videos y Salud, no estaré como ponente; estaré en calidad de actor (acompañado en el reparto con mis hijas) en una producción de Tamara Sancho, y como guionista en otra producción, esta vez conjunta también con Tamara. Estoy seguro que este último video no dejará a nadie indiferente. 
Espero que podamos saludarnos en alguno de los eventos... ;-)

Sed felices!

Infografía sobre mHealth en África.

En alguna ocasión ya había hablado sobre mHealth y telemedicina en países en desarrollo. En áreas donde la ratio es de 15 médicos por cada 100.000 habitantes de media, hacer que la asistencia sanitaria llegue a esta población es un reto colosal. 

Así, recursos como los community health workers, apoyados por teléfonos móviles, y combinados en ocasiones por apps específicas se revelan como auxiliares muy valiosos en el cuidado de la población.

Hoy, a través de Jordi Serrano -conocido por ser el impulsor de iniciativas como UniversalDoctor, UniversalWomen Speaker o ZeroMothersDie- me ha llegado esta infografía de Orange Healthcare que creo es suficientemente ilustrativa de la situación de la mHealth en África.

No hace falta que diga nada más. 


Usando un Personal Health Record.

Como os explicaba en enero en este post, me sometí a toda una serie de exploraciones resultado de una revisión médica de empresa. No entraré en muchos detalles de lo que se encontró, pero sí hubo un hallazgo que motiva que haga un control semanal: soy pre-hipertenso, lo cual motiva, como ya sabéis mis lectores clínicos, que haga una dieta baja en sal y ejercicio.

Pero además, se me piden controles semanales. Tengo un tensiómetro digital de muñeca que no se puede conectar a nada y es el el que uso para mis mediciones. Esas mediciones se tienen que apuntar.

Claro, como buen geek, esto de apuntar cosas en una libreta, incluso en una hoja de cálculo, me subleva. Y no tengo tiempo de dedicarme a hacer una obra de arte como la que hizo Víctor Bautista con SocialDiabetes.

Así que tras buscar apps que me permitiesen hacer el registro y no convencerme ninguna de ellas, decidí usar un Personal Health Record (Historia Clínica Personal o Carpeta Personal de Salud).

Pensé en usar la que ofrece el Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya, pero tan sólo es un visor y no permite que pueda registrar mis resultados.

Así que miré hacia fuera y encontré Microsoft HealthVault.

HealthVault me permite registrar manualmente o a través de un tensiómetro compatible con Continua Health Alliance -de hecho, Microsoft dispone de device store con más de 200 dispositivos, incluyendo pulsioxímetros, glucómetros, básculas, termómetros y más-, con un ecosistema de apps construidas sobre su diccionario de datos, la posibilidad de registrar directamente, ya sea en la web o por las apps HealthVault disponibles para Android, iOS y WindowsPhone... 

¿Seguridad? Desde España se accede a una instancia situada físicamente en un datacenter de Microsoft situado en Amsterdam, replicado en Dublín y que está asociada al NHS.

¿Para entrar? Tener una cuenta Microsoft, aunque también es posible como usuario una cuenta de Gmail, por ejemplo.

Desde que lo uso, puedo registrar allí mis mediciones de tensión arterial, me permite hacer gráficos, recoger otros datos de salud... con la seguridad de que los datos no se guardan en el dispositivo y aunque lo cambies, siempre los tendrás contigo.

Si eres un paciente crónico y necesitas tener un control de constantes, es probablemente la mejor opción gratuita que puedas usar.

Los límites de #Whatsapp.

En el último post os hablaba de mi experiencia "al otro lado de la mesa", como paciente. Ayer mismo tenía que escuchar de labios de la administrativa "discúlpeme, no sé que pasa, pero hace ya días que el sistema no va bien...".

De hecho estaba pensando en un post con una experiencia surrealista -digna de El Mundo Today- que me sucedió hará unos 15 días, pero que por respeto a los protagonistas mejor voy a silenciar.

Pero continuando con las reflexiones y dudas que me asaltan desde "el otro lado de la mesa", me asalta la siguiente pregunta: ¿qué sucede cuando el paciente está en casa y desea contactar con el centro? ¿Qué canales se ponen a disposición de nuestros pacientes / clientes? ¿Teléfono, email? ¿Redes sociales?

No hablo de telemedicina. No hablo de monitorización. No hablo de diagnóstico ni mucho menos de tratamiento. Hablo de una consulta simple sobre la dosis de una medicación, o sobre la interacción entre dos medicaciones, sobre un niño pequeño tiene tos o fiebre, hasta que yo me encuentre mal; hago una pregunta rápida y espero una respuesta rápida. No quiero que me diagnostiquen. Quiero que me orienten. Y si en el otro lado no lo ven claro, "acuda al centro de salud o a urgencias". Punto.

Una de las frases célebres de mi servicio militar fue que "la velocidad máxima de un convoy la da el elemento más lento del mismo". Es decir, que el centro puede tener muchos medios pero que nunca podrán ser superiores al que tiene el paciente / usuario en su lado.

Teléfono móvil tenemos casi todos. Smartphones cada vez más, y no tan sólo entre jóvenes. El email también se usa, pero nuestro usuario paciente es, valga la ironía, impaciente, así que no lo usará si espera una respuesta rápida. 

Las redes sociales se usan con un grado de aceptación variable: usos modélicos como el del grupo de Facebook "El médico de mi hijo", y usos que no van mucho más allá del "modo teletipo" por parte de hospitales que están muy bien valorados en los rankings, pero que poco o nada practican la conversación con el paciente más allá del mero agradecimiento por la atención prestada. 

Quizás debiéramos fijarnos en otras vías de contacto con el paciente...

Fijémonos en otros ámbitos de atención al cliente. Fijémonos en la administración pública más cercana al ciudadano.

Fijémonos en los ayuntamientos: cada vez hay más que usan canales no convencionales de comunicación con el ciudadano.

Por ejemplo, usando Whatsapp: una búsqueda en Google de las palabras ayuntamientos whatsapp devuelve 1.700.000 resultados a fecha de publicación de este post.  

¿Cómo lo hacen? En ayuntamientos pequeños es posible que usen un smartphone dedicado. En ayuntamientos grandes montarán un emulador o máquina virtual Android. En cuanto al número de móvil necesario para activar el servicio, se puede contratar el número a FonYou y mediante la instalación de una app, disponer del canal de retorno del SMS que envía Whatsapp para su activación.

Evidentemente si montamos Telegram o Line en nuestro PC o Mac no hace falta que nos compliquemos tanto la vida, ya que no requieren de máquina virtual instalada y funcionando. 

Ahora bien, hay que tener en cuenta que todos los usuarios de smartphone tienen Whatsapp instalado y sólo algunos Line o Telegram. En este caso, recordad que la auténtica red social la componen las personas de las que tenemos el número de teléfono. Esa es la razón final de la compra de Whatsapp por parte de Facebook.

¿Por qué no usarlo en salud? ¿Por qué no hacer normal lo que ya es normal a nivel de calle?

Más allá de las razones jurídicas, a priori, si el propósito es de consulta, excluidos el diagnóstico y segunda opinión, con un consentimiento informado, conociendo perfectamente cuáles son los usuarios que pueden contactar con este hipotético servicio de consulta -usuarios ya conocidos por el centro- y teniendo en cuenta que Whatsapp no almacena los mensajes -cosa que Line y Telegram sí hacen- y con el valor añadido de que la conversación puede llegar a exportarse en un fichero plano para su integración en la historia clínica.

Dicho de otro modo: quedando perfectamente delimitadas las reglas, el campo de juego y los jugadores, usando un símil deportivo...

¿Descabellado? Pensadlo.

Posibilidades que las TICs ofrecen en el campo de la Sanidad.

Hace unos meses X.M. Meijome -@enferevidente en Twitter- me invitó a hablar sobre TICs y Sanidad: el evento en el que tenía que hablar era el 3º Congreso de la Sociedad Española de Enfermería en Cirugía, que se llevó a cabo los pasados 18, 19 y 20 de abril de 2012 en el Palacio de Congresos de Córdoba.

De izquierda a derecha: X.M. Meijome, C. Nogueiras, R. Pardo y A.J. Ramos.
Foto cortesía de X.M. Meijome

Dado que el congreso era sobre enfermería quirúrgica, pensé en dar un doble enfoque: por un lado examinar las principales tendencias tecnológicas relacionadas con salud -introduciendo el concepto del ciclo digital de la eHealth / ciclo digital de la vida-, y más adelante, buscar posibilidades de implementación de eHealth más allá de las que son de uso diario en el quirófano, así que hablé de cómo las soluciones tecnológicas pueden ayudar a mejorar la seguridad del paciente, minimizando el riesgo de que los elementos de introducción de datos puedan ser fómine para infecciones nosocomiales.

Las conclusiones:
  • Es irrelevante hablar de la importancia de las TICs, hay que hacer normal lo que ya es normal a nivel de calle.
  • La tecnología no es un fin en si misma, es un medio.
  • No hay tecnología que pueda sustituir a una caricia, a un abrazo, a un beso.
  • La última frontera son las personas y es donde se pone de relieve el valor que aporta el enfermero a través de los cuidados, cuidados que la tecnología por sí sola no puede dar.
Debo decir que la organización fue magnífica, el marco incomparable, y además, me dejé llevar por la magia del "face to face", concepto muy querido por mi amigo Serafín.

Encontrarme con Emili Duró fue una sorpresa: él acababa de dar su charla, y salió rodeado de asistentes, acercándose a donde yo estaba. Sólo me miró un momento, y en 15 segundos hizo un esquema de cómo era yo, sin que hubiera abierto la boca... sólo os puedo decir que después de lo que dijo, muchos y muchas me miraban con un cierto interés.

Debo decir que presencializar a Xose Manuel Meijome -todo el mundo le llama Salvador- fue un auténtico placer, que me gustaría repetir.

El café que tomamos todos los miembros de la mesa, liderados por la moderadora, Carmen Alba, me sirvió para acabar de fijar algunos puntos de la charla; fue un placer tratar con ella y espero que nos volvamos a encontrar en otra ocasión.

Por otro lado, quizás lo mejor de mi participación sucedió en la post-charla: tras la clausura del congreso, y con una copa de cava delante, tuve el inmenso placer de hablar de modo relajado con Carmen Nogueiras y algunos miembros más de la organización, donde mostré mi lado más "punsetiano"; de nuevo lamento haber tenido que marcharme, porque realmente estaba disfrutando con el intercambio de conocimiento que allí se dio. Ojalá pueda coincidir con Carmen en otra ocasión y terminar la conversación.

Sin más, el vídeo de mi intervención: aunque la calidad de la imagen es deficiente, ahí queda el documento.


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Este es un post especial: es el post 350, en un día muy especial, el día de mi cumpleaños.

Disfrutad del día con este vídeo de Sidonie, "Por tí", dedicado a todos l@s que sienten dolor, de la clase que sea, porque siempre habrá quién haga cosas por nosotros; porque siempre habrá quién nos cuide.