Pues sí, ya hace 9 años que comencé a escribir en este blog. Quiero daros las gracias a todos los que habéis comentado, participado y difundido este contenido. Y para celebrarlo, nada mejor que regalaros algo que hará vuestras delicias... ¡Pantalla completa y altavoces al máximo!
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Tribulaciones de un paciente informático.
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| Sometido a la prueba de potenciales evocados troncocerebrales. |
Empezaremos diciendo que me sometí a la revisión médica de Doctoralia. Para algunos las revisiones médicas laborales les puede suponer una molestia innecesaria. Para otros, les dan tan poco valor que prefieren no hacerlas.
A mí la revisión médica de empresa me ha salvado la vida.
Se detectaron una serie de problemas para los que tendría que acudir a varios especialistas, así que como persona metódica que soy, me dispuse a hacerlo usando los servicios de una conocida clínica privada barcelonesa.
Debo decir que hasta ahora no había hablado de mi estado general de salud. Pero en esta ocasión, y dado que mis repetidas visitas a la clínica han generado una cierta alarma, explicaré algunas cosas.
Me han visto cuatro especialistas diferentes y me han hecho once pruebas diagnósticas... Alguna de ellas me está haciendo cavilar sobre cómo se puede solventar algunas de las incomodidades que los pacientes debemos soportar.
Cabe decir que cuando accedí por primera vez a la clínica estaban en plena implantación del sistema de información, para ser más concretos un cambio de versión. Los primeros días en los que acudí fueron de locura: colas delante de los mostradores, y de vez en cuando el consabido "el sistema se ha colgado. Lo siento, no le podemos dar hora".
Diré que, en general, en las colas en las que participé sí que hubo algún runrún, pero ninguna escena de malos modos y gritos, cosas que en otras implantaciones sí había observado.
Pero poco a poco el sistema se fue estabilizando en los días sucesivos, y ya no tuve más problemas en el mostrador.
Otra historia es ya dentro de la consulta, en la que observé un grado variable de uso del sistema de información. Encontré que en medicina interna y cardiología hacían un uso integral del sistema -incluso me encontré con un equipo de ECG con el que había lidiado en el proyecto de Perú conectado a la HCE- mientras que ORL hacía un uso parcial y en neumología no se usaba.
En el caso de ORL, la profesional que me atendió usaba la HCE para el registro, así como para la captura de los datos del audiómetro, pero en cambio, en la siguiente visita, en la que me tenían que hacer unos potenciales evocados troncocerebrales, el técnico que me tenía que hacer la prueba -miembro del equipo ORL- no tenía acceso a la HCE del médico, con lo que me tuvo que repreguntar parte de mis antecedentes. Manifesté mi extrañeza, y me dijo que era lo habitual.
En neumología el PC estaba apagado. Reconozco que cuando me empezó a historiar -en una hoja de papel en blanco- perdí la paciencia (llevaba horas allí, tres visitas, cuatro pruebas diagnósticas, repitiendo cada vez la misma historia) y acabé diciendo que por favor se mirase los datos del sistema, que ya había repetido los mismos datos varias veces la misma tarde. El médico me miró sorprendido. Por supuesto, pedí disculpas.
En cuanto a diagnóstico de la imagen, una de las pruebas que me hicieron fue un TC de tórax -cuyo resultado provocó la peor Navidad de mi vida-. En la HCE constaba que soy alérgico al contraste, y sin embargo, tuve que volverlo a comunicar. Me pidieron para realizar el TC una Rx reciente -tenía hecha una en el mismo centro, de una semana atrás. En teoría esa placa, aunque yo la tenía impresa, debería haber estado almacenada en el PACS, la podrían haber recuperado y sin embargo... la tuve que traer. Misterios de la técnica.
Para un informático es bueno ponerse en la piel del paciente, "el que padece" -porque en aquel momento lo es- para poder comprobar de primera mano las molestias y vaivenes que puede ocasionar un sistema de información en los primeros días tras del arranque.
Pero hay aún una lección más valiosa, visto el uso variable de la HCE en ese centro... ¿Qué se ha hecho mal? Es una pregunta para la dirección del centro, para el equipo de sistemas, para los implantadores, y sobre todo, para los profesionales.
¿Diseño? ¿Gestión del cambio? ¿Inercia?
¿Qué?
Como se deja traslucir en los párrafos anteriores, aunque la calidad percibida de la atención médica es muy alta, probablemente puntuaría menos de lo que debiera debido a los problemas que experimenté con el uso que hacían los profesionales del sistema.
En un momento en que las entidades aseguradoras, entre otros parámetros, miden el grado de satisfacción del cliente, el sistema de información es un flanco estratégico que no cabe descuidar y que tiene un impacto directo en la calidad de la atención.
Planes de boda.
Yo creo que la historia de cómo nos conocimos Ana y yo es sobradamente conocida, incluso puede que haya adquirido con el tiempo la categoría de mito... La verdad es que Ana tiene una gracia especial cuando cuenta cualquier historia.
Es una persona curiosa. Vivimos separados por más de 2000 kilómetros -y un trocito de océano-, nos hemos visto tres veces, y sin embargo, es alguien a la que sorprendentemente siento muy próxima. Para mí es sencillamente especial.
Así que cuando hace cosa de un mes -más o menos- se puso en contacto conmigo para preguntarme algunos detalles sobre mi experiencia con la autoedición en general y con Amazon en particular -que le expliqué con sumo gusto- poco podía imaginar que yo iba a ser el padrino de los "Planes de boda" de Ana, tal como ella misma me decía por Twitter en tono jocoso.
"Planes de boda" es el nuevo libro de Ana, la sinpar Doctora Jomeini. Para aquellos que leísteis su primer libro, cabe decir que mientras que en aquel se desarrollaba su vida como R1, aquí se convierte en R2, y nos deleita con un relato hiperrealista de las tribulaciones que pasa en la preparación de su boda con ElRey. Para todos los que -afortunada o desafortunadamente- hemos pasado por la vicaría, no nos extrañarán los movimientos de las suegras -a.k.a. Castafiore- y los diferentes impedimentos que se irán encontrando.
Lo que es diferencia a este libro de la vida real es el gracejo con el que Ana teje la historia, la maestría con que domina el desarrollo de las diferentes situaciones y el toque entre sarcástico e irónico -no exento de dulzura- de la factoría Jomeini. Los retratos de los personajes y su comportamiento, lo más.
Os recomiendo que visitéis el post donde anuncia el lanzamiento, pues la versión eBook está ya disponible, pero para la de papel tendremos que esperar hasta el 29 de marzo... y allí os da algunas indicaciones de cómo conseguir la versión impresa.
Por último, decir que tuve el inmenso privilegio de leer el libro antes de que estuviera disponible en Amazon y os puedo decir que sí, que disfruté con él y me emocioné con los agradecimientos; fue una sorpresa inesperada...
Compradlo, os lo recomiendo. Un dato: a mí me cuesta mucho reír con un libro, y con éste lo hice a carcajadas.
Muchísima suerte, mi queridísima Ana.
Amazon: #manuscritoabuelo.
Todos los que en algún momento han comprado algún libro catalogado como Acción / Aventura en Amazon han recibido entre ayer y hoy un mail como éste...
Ya os podéis imaginar como me siento. ;-)
#manuscritoabuelo: gracias a todos.
| Una foto de mi bisabuelo, principios del siglo XX. Anna (Valencia). |
Tras el día #manuscritoabuelo de ayer, en la que una decena de blogs y multitud de usuarios en Twitter, Facebook, LinkedIn y Google+ me ayudaron a lanzar mi libro, "El manuscrito de mi abuelo", llega el tiempo de los agradecimientos.
En especial quería agradecer a todos los blogueros que amable y altruistamente cedieron sus espacios, algunos de ellos de uso estrictamente profesional, para hablar sobre mi obra.
Fueron Serafín Fernández, Iñaki González, Miguel Ángel Máñez, Montse Carrasco, Jesús Martínez, Amalia Arce, Rubén García, Esther Gorjón, Ana González Duque, María José Alonso, Pilar López, Rosa Taberner, Mercè Bonjorn, Albert Salvadó, José María Romeo Ladrero y Victoria Martín.
Todos y cada uno de ellos pusieron lo mejor de sí -lo podéis leer en los links de cada uno de sus nombres- pero si tuviera que quedarme con algún post, sería muy difícil elegir, aunque los más me gustan son los de Montse Carrasco, Rubén García, Mercè Bonjorn, Albert Salvadó y Jesús Martínez. ¿Y a vosotros, cuáles os gustan?
No importa. Gracias de todo corazón a todos y a todas.
El manuscrito de mi abuelo.
Este post es la culminación de un sueño que empezó el 10 de mayo del 2010, en el Pirineo. En aquel momento estaba pasando por un mal momento personal y la escritura era para mí un método válido de evasión.
Hasta entonces, la vía de escape era este blog, pero recuerdo en aquella mañana soleada que me pregunté que por qué no otra cosa.
Recordé que había historias en la familia, historias envueltas en un halo que podía calificarse entre misterioso y mítico; historias que merecían ser contadas.
Aproveché para escribirla en mis trayectos de ida y vuelta al trabajo en tren. Para tal menester usé primero el HTC Shift y luego el MacBook Air.
Recuerdo que hubo situaciones curiosas, como cuando escribía alguna escena de sexo explícito y me daba cuenta de que el vecino/a de asiento no disimulaba el interés por lo que escribía...
La primera versión la acabé en junio de 2011. Estaba muy lejos del material que ahora se ha puesto a la venta, que corresponde a la novena iteración. Seguramente podría haber evolucionado aún más el escrito, pero en la literatura, como en la vida, hay veces que es necesario cerrar un libro para poder iniciar uno nuevo.
El cómo se hizo esta lleno de anécdotas, como el uso de Google Street View para reconstruir un asesinato, la coreografía de las escenas de lucha con un experto en artes marciales, la dramatización de algunas situaciones personales o el ejercicio, rayando en el trastorno de personalidad múltiple, de asumir, de vivir en los personajes del consultor y del abuelo.
Muchos. El primero a Albert Salvadó, mi mejor amigo, mi maestro. Tuvo una paciencia infinita para irme guiando, versión tras versión, haciendo lectura crítica, enseñándome lo mucho que no sé -y sigo sin seguir sabiendo, dicho sea de paso- y haciéndome crecer como escritor. Sigo siendo consciente que me falta mucho por aprender, Albert.
El segundo a Enrique Pardo, mi hermano. Con él -experto en artes marciales- coreografiamos todas las secuencias de lucha para que fueran creíbles y factibles. Gracias por ayudarme en este proyecto; gracias por estar a mi lado.
El tercero a Amalia Arce. Amalia tuvo la gentileza de leer la cuarta iteración de la novela. Sus indicaciones fueron de tal calibre que me obligaron -acertadamente- a cambiar el final. Te estoy muy agradecido por lo mucho que me aportaste y lo que aprendí de tus indicaciones.
El cuarto, Alberto Alfaro, el responsable de diseño gráfico de Doctoralia. Le presenté la portada que había diseñado y él, altruistamente, se ofreció a encargarse del diseño de portadas y cubiertas en su tiempo libre. Le debo un cajón de cervezas como mínimo.
Espero que este ejercicio de intriga, de pasión, de espionaje; resumiendo, este thriller, os atrape y disfrutéis con su lectura. Cuando empecéis a leer, multitud de detalles os recordarán a mí, pero vuelvo a insistir: es una obra de ficción.
Encontraréis más detalles sobre la novela, junto con un extracto de los primeros capítulos y dónde lo podéis adquirir aquí. Añadir que está disponible en eBook y en papel, y que en pocos días la versión impresa estará disponible en Amazon, así como bajo pedido en algunas cadenas de librerías. También decir a los lectores que residan fuera de España que el libro está disponible en todo el mundo, a través de Amazon.
En pocos días os podré contar más cosas que estoy preparando alrededor del libro, algunas de ellas sorprendentes.
¿Agradecimientos?En pocos días os podré contar más cosas que estoy preparando alrededor del libro, algunas de ellas sorprendentes.
Muchos. El primero a Albert Salvadó, mi mejor amigo, mi maestro. Tuvo una paciencia infinita para irme guiando, versión tras versión, haciendo lectura crítica, enseñándome lo mucho que no sé -y sigo sin seguir sabiendo, dicho sea de paso- y haciéndome crecer como escritor. Sigo siendo consciente que me falta mucho por aprender, Albert.
El segundo a Enrique Pardo, mi hermano. Con él -experto en artes marciales- coreografiamos todas las secuencias de lucha para que fueran creíbles y factibles. Gracias por ayudarme en este proyecto; gracias por estar a mi lado.
El tercero a Amalia Arce. Amalia tuvo la gentileza de leer la cuarta iteración de la novela. Sus indicaciones fueron de tal calibre que me obligaron -acertadamente- a cambiar el final. Te estoy muy agradecido por lo mucho que me aportaste y lo que aprendí de tus indicaciones.
El cuarto, Alberto Alfaro, el responsable de diseño gráfico de Doctoralia. Le presenté la portada que había diseñado y él, altruistamente, se ofreció a encargarse del diseño de portadas y cubiertas en su tiempo libre. Le debo un cajón de cervezas como mínimo.
El quinto, Irene Tato. Como máximo ejecutivo de la Agencia SC, Salud y Comunicación, me cedió gentilmente una foto preciosa que me hicieron en el Social Good Summit de Madrid y que es la base del diseño de portada y cubiertas del libro.
Hay algunas personas que no han querido que las mencione. Ellas saben quiénes son. Mi agradecimiento eterno para ellas. A otras ya se las menciona en el área de agradecimientos del libro.
Por último, destacados profesionales de la blogosfera sanitaria española se han brindado a ayudarme publicando posts sobre el libro. Sólo puedo decir una cosa: sois maravillosos.
Hay algunas personas que no han querido que las mencione. Ellas saben quiénes son. Mi agradecimiento eterno para ellas. A otras ya se las menciona en el área de agradecimientos del libro.
Por último, destacados profesionales de la blogosfera sanitaria española se han brindado a ayudarme publicando posts sobre el libro. Sólo puedo decir una cosa: sois maravillosos.
Quiero acabar con una de mis frases favoritas, que pongo en labios del abuelo:
"Haz el bien, hijo mío, sé recto, honrado, ten buen corazón, ayuda a tus semejantes, honra a tus amigos… haz que todos se sientan orgullosos de ti.
Haz que todo lo que hice por los míos haya valido la pena."
"Haz el bien, hijo mío, sé recto, honrado, ten buen corazón, ayuda a tus semejantes, honra a tus amigos… haz que todos se sientan orgullosos de ti.
Haz que todo lo que hice por los míos haya valido la pena."
6º aniversario.
Hoy este blog cumple años, exactamente 6 en el día de hoy, y qué mejor manera de celebrarlo que así...
Gracias a todos y a todas por estar aquí.
25 aniversario.
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| Con Cristina Surroca, en una implantación... Sólo tengo dos hijos profesionales, y Cristina es una de ellos. |
El 21 de agosto hizo 25 años que empecé a trabajar en proyectos TIC en el sector sanitario... Para los que no lo sepáis, inicié mi andadura profesional primero como soporte post-venta en un importador de ordenadores personales, luego en la programación de un ERP, para pasar a diseñar sistemas de control de procesos industriales y de ahí salté al área veterinaria.
Programar sistemas en los que se introducían el tanto por ciento de materia grasa y el precio por litro, para calcular la cantidad de leche que podía dar una vaca de raza frisona en sus tres periodos de lactación, y que además calculase la fórmula con los nutrientes que se les tenía que dar para llegar a la producción estimada...
Pasar de los animales a los humanos no fue tan complicado, creedme.
En este tiempo en el que, literalmente, he vivido rodeado de batas blancas, he participado en 68 proyectos de implantación, diseño, consultoría estratégica, business intelligence, telemedicina... he trabajado para diferentes empresas y sí, fui emprendedor y tuve mi propia empresa.
Triunfé, caí, fracasé, me equivoqué, aprendí...
Quiero deciros que mucho de lo que sé se lo debo a grandes profesionales -la mayoría mujeres- que no dudaron en ningún momento en compartir su conocimiento conmigo; que no temieron en contestar ninguna de mis preguntas; que eliminaron en mí el miedo al error. Muchas veces digo que he cabalgado a lomos de grandes profesionales -no quiero que suene de ningún modo peyorativo-, pero es verdad: aprendí a compartir, a trabajar en equipo, y a dar, por norma, mucho más de lo que se me pedía.
No me siento cansado, ni mucho menos: las ganas de aprender, de hacer, de compartir siguen ahí, intactas... recordad, los viejos rockeros nunca mueren.
Tengo un pensamiento recurrente: soy el último de una estirpe. Algún día, con tiempo y distancia, os explicaré el porqué de esta ideación.
Tengo un pensamiento recurrente: soy el último de una estirpe. Algún día, con tiempo y distancia, os explicaré el porqué de esta ideación.
También está el blog: 183.000 visitas en estos casi seis años, y con un ritmo actual de casi 4000 páginas vistas mensuales... el post más leído, con casi 37.000 visitas, "La magia de un abrazo". Como curiosidad, se me lee más en USA y en China que no en España.
Gracias a todos por haberme acompañado durante este tiempo. Gracias también a quienes se han quedado en el camino. Gracias a mis allegados, a mi familia, a mis hijas, a todos aquellos a los que quiero con toda mi alma, por estar, por ayudar, por compartir, por consolar... por amar en el más amplio sentido de la palabra, pues no hay dicha mayor que amar y ser amado.
Gracias también a ti, queridísimo lector, por acompañarme en este momento tan especial para mí.
P.D.: La organización del 8º Chapter de Health 2.0 BCN, en atención a mi efeméride, me ha permitido dar una charla en el transcurso de este evento, que se celebrará el 19 de septiembre en Barcelona.
Además me han permitido elegir al resto de ponentes, que bajo el leitmotiv "Innovación en TIC y Salud", participarán también en el evento. No puedo revelar aún quienes serán, pero creo que pronto podremos desvelar el misterio. Sólo os puedo adelantar que son los mejores -sin duda- en su campo, que no os dejarán indiferentes y que, desde luego, son mucho más interesantes que yo.
Al acabar el chapter, como ya es tradicional, habrá un tiempo de aperitivo y de networking. Estaré encantado de que me acompañéis ese día. Estáis todos invitados. Os podéis inscribir aquí.
Os espero a todos y a todas.
P.D.: La organización del 8º Chapter de Health 2.0 BCN, en atención a mi efeméride, me ha permitido dar una charla en el transcurso de este evento, que se celebrará el 19 de septiembre en Barcelona.
Además me han permitido elegir al resto de ponentes, que bajo el leitmotiv "Innovación en TIC y Salud", participarán también en el evento. No puedo revelar aún quienes serán, pero creo que pronto podremos desvelar el misterio. Sólo os puedo adelantar que son los mejores -sin duda- en su campo, que no os dejarán indiferentes y que, desde luego, son mucho más interesantes que yo.
Al acabar el chapter, como ya es tradicional, habrá un tiempo de aperitivo y de networking. Estaré encantado de que me acompañéis ese día. Estáis todos invitados. Os podéis inscribir aquí.
Os espero a todos y a todas.
De madrastras y padrastros.
Los jueves en los que estoy con mis hijas suelo llevarlas a la biblioteca para poder hacer los deberes juntos. Así que bajamos los tres a la zona infantil, ellas sacan sus libros y libretas, y mientras van haciendo, mi vista vaga por las diferentes estanterías de esa zona.
Me di cuenta, durante una de mis visitas del año pasado, que habían en esa zona unas cuantas estanterías dedicadas a pediatría y crianza... y uno de los libros me llamó poderosamente la atención, pues estaba dedicado a las madrastras.
Me picó la curiosidad y sin prisa, pero sin pausa, empecé a investigar muy discretamente sobre el tema. Encontré que hay multitud de libros sobre madrastras, pero prácticamente ningún título sobre padrastros, fuera de la entrada -ciertamente jocosa- de la Wikipedia.
Fuera bromas, no es que tenga una gran urgencia -hay un candidato firme a padrastro por parte de mi ex- pero sí quería tener más información sobre el tema, pues más tarde o más temprano me tendré que enfrentar a ello.
Busqué por Internet, y fuera de las consabidas referencias al equipo de madrastras Disney -cuánto daño han hecho a la imagen del colectivo esas películas-, hay bastantes referencias de KidsHealth sobre ello.
Pero mis hijas, y más concretamente la pequeña, quizás porque hay un padrastro en el horizonte -una persona encantadora, que quiere muchísimo a mis hijas y con el que me llevo muy bien- están empezando a darle vueltas a este tema.
El caso es que hubo un día que vieron la película "La niñera mágica" y mi hija pequeña le dijo a mi ex que tenía miedo que yo me casase con una madrastra.
Cabe decir que para la mayoría de los niños, las madrastras son mujeres malas malísimas a las que sólo les falta pintar cuernos y que saquen fuego por la boca... La reina de Blancanieves, la madrastra de Cenicienta, o la de Rapunzel, o... tienen la culpa de esta visión.
Nada más lejos de la realidad. Cuando se construye una pareja nueva, con aporte de hijos de relaciones anteriores, hay que trabajar mucho el aspecto emocional. El nuevo compañero o compañera no es sustituto del padre o de la madre aunque sí tienen que asumir un rol parental, siempre de acuerdo y sincronizados con el padre o madre biológicos. Y éste es otro tema que hay que trabajar, pues para un niño pequeño puede existir la percepción de pérdida por sustitución -me estoy encontrando con esto- con lo cual hay que ser tremendamente pedagógicos.
Mi ex y yo estamos perfectamente sincronizados en este tema -de hecho, el anuncio de que ella tenía novio y cómo se tenía que trasladar a las niñas lo estuvimos hablando una tarde, entre cafés y coca-colas; por supuesto tuvo todo mi apoyo-. Cuando mis hijas me explicaron que mamá tenía novio, yo ya estaba preparado para poder responder a todas las preguntas que me pudieran hacer, que fueron realmente pocas.
Tranquilicé a mi hija pequeña, en el sentido de que la mujer que en el futuro quiera acompañarme sería una buena persona, y -porque me gusta vivir peligrosamente- le pregunté que de todas mis amigas que conocen quién le gustaría que fuera la futura madrastra...
Para Helena, la madrastra "buena" por definición es Deborah; os adjunto la foto.
| Foto cortesía de Deborah. |
Ya le he explicado a mi hija que Deborah tiene pareja y que no puede ser, y la misma Deborah -sabedora de la elección y de que estoy preparando este post- se ríe con el asunto.
Esperemos que el día que le presente a la candidata a madrastra "buena", tenga una aceptación parecida a la de Deborah. ;-)
¿Tú has hecho el amor con mamá?
Esta noche ha sido especial.
Realmente hacía mucho tiempo que mis hijas y yo no nos reíamos a carcajadas juntos -me cuesta reír, lo reconozco- y lo que apuntaba a una cena tormentosa se ha convertido en una experiencia placentera.
Debo decir que de mis dos hijas, la pequeña -8 años- es la que ha llevado peor el divorcio, y sin acabarlo de digerir, mi ex-pareja ha encontrado -valga la redundancia- nueva pareja, que, tras pasar un tiempo de "cuarentena", ya ha sido presentado a las niñas.
Es una persona estupenda y estoy muy contento de que mi ex-pareja pueda rehacer su vida. Estoy muy contento porque la veo muy feliz.
Pero la niña no lo está llevando bien y se nota en su carácter.
Volviendo a lo que nos ocupa, mientras la mayor se estaba cambiando para ir a dormir, la pequeña se quedó a solas conmigo en el comedor.
De sopetón me pregunta:
-Papá, ¿tú has hecho el amor con mamá?
Si me pinchan no me sacan sangre. Procuré que no se notara que estaba sorprendido, compuse una media sonrisa, y la niña siguió:
-Es que mamá dice que tú hiciste el amor con ella para tenernos.
Dudo que se lo explicara de esta manera, pero como es una niña inteligente e intuitiva probablemente ató cabos.
-Pues sí -contesté- yo hice el amor con mamá para teneros.
La niña sonrió y preguntó:
-Papá, ¿qué es el sexo?
Abrí los ojos y enarqué las cejas. La niña añadió:
-¿Hacer el amor es lo mismo que el sexo? ¿Sí o no?
-No es exactamente lo mismo. En el sexo no hay sentimiento y hacer el amor es sexo con sentimiento.
-Aaaaah... ¿Y cómo lo hicisteis?
-¿El qué?
-Hacer el amor. Para tenernos.
-Bien, hay veces que papá y mamá dormían muy juntos y entonces papá fecundaba a mamá.
-Ya... Explícame cómo salimos.
-¿Qué?
-Como nacimos.
-Pues fue normal... la vagina se dilató y salisteis.
-Con la tía no fue así. Le hicieron una raja en el estómago.
-Sí, le hicieron una cesárea -y apuntando a mi vientre, le dibujé el corte en arco- y salen por aquí.
-¿Mamá rompió aguas?
-No, no las rompió. No es normal que se rompan aguas.
-La tía -mi excuñada- sí. Rompió aguas en el coche.
-¿Y la abuela -mi madre- rompió aguas?
-No, ni conmigo ni con tu tío.
La niña se quedó pensativa y tras unos segundos, asintió. Me hizo otra pregunta, pero ya cambiando de tema.
Prueba superada... por los pelos.
Redecorando mi vida.
En el post anterior os hablaba de cambios que sucedían en mi vida, y en el de hoy me gustaría ahondar un poco más sobre dos de ellos, los que se refieren a trabajo y vivienda.
Si empezamos por el trabajo, debo decir que mi llegada a Doctoralia ha sido muy cálida, y desde luego, una cultura de empresa muy alejada de lo que hasta ahora había vivido. La primera semana, como a todos os debe haber pasado alguna vez, fue tensa, no porque hubiera ninguna urgencia ni tensión especial, sino porque normalmente cuando llegas a una nueva organización, debes ubicarte y sentirte ubicado: observar las relaciones de poder, calibrar las dinámicas de grupo, ver el estilo de trabajo. Realmente, en este aspecto, poco convencional.
También es cierto que debido a esta tensión -y combinado con todo lo relacionado con la vivienda- llegaba mucho más cansado de lo habitual, tanto, que hay quien se ha sentido molesto por mi aparente apatía. Afortunadamente en todos los casos, menos en uno, se ha podido quedar, hablar, explicar y mostrar mi cara habitual, más relajada y amable.
Recibí felicitaciones, de una manera u otra, de todos vosotros, con alguna excepción notoria... Actualmente ya estoy a pleno rendimiento, sin ningún tipo de tensión, y llego mucho más descansado y fresco a casa. :-)
Y de la casa os quería hablar a continuación.
Tener una vivienda, un refugio, es una necesidad atávica, que desde que se produjo mi divorcio en julio de 2011 estaba resuelta provisionalmente. Llegaba el momento de independizarse, de hacerse mayor y volver a salir del nido.
He alquilado un ático en el Eixample, amueblado, muy céntrico, pero sobre todo, acogedor y luminoso; he estado demasiado tiempo encorsetado, ligado a ambientes oscuros y necesitaba - y sigo necesitando- que entre el sol a raudales, en mi casa, en mi vida, y en mi alma.
Las paredes están pintadas en tonos pastel, y permiten que la luz ejerza un efecto multiplicador positivo en el ánimo de quienes vamos a habitar la vivienda. Ya tengo identificadas mis zonas de trabajo, de esparcimiento, de comida y de descanso. Fácilmente podéis imaginar que me estoy dedicando a completar las lagunas que puedan faltar en el piso.
Desde un punto de vista tecnológico, está repleto de tecnología punta: os puedo aburrir con las certificaciones THX, televisores que se manejan con gestos y desde el móvil, con apps, sistemas de audio que superan sin problemas la prueba de la onda cuadrada o de la electrónica de ataque ejecutada con componentes discretos de grado audiófilo... o cafeteras certificadas para crear el mejor espresso posible.
En un lenguaje más asequible: se pueden ver películas en HD o 3D con una calidad de audio y video igual o en algún caso superior a la de una sala multicine; se puede escuchar música con un grado de calidad y precisión tal que creerás que tienes el instrumento delante; puedo ver la tele en el iPad porque me sirve la señal en streaming el propio televisor o escuchar cualquier lista de reproducción de Spotify sin cables a través del mismo equipo de sonido. En cuanto a ordenadores, todo mi arsenal Apple viene conmigo y lo he completado con una impresora multifunción compatible con AirPrint.
Y lo mejor de todo esto es que cualquiera de las opciones del arsenal que tengo a disposición la puede ejecutar mi hija pequeña, porque de lo que se trata es de que la tecnología sea tan transparente como el aire que respiras; porque la tecnología se nota cuando no funciona; porque de lo que se trata es de que quien entre en mi casa sienta que menos es más, y que silenciosamente y sin problemas pueda usar todas las opciones de entretenimiento posibles.
Todo está calculado y pensado para sentirme y haceros sentir a gusto desde el primer minuto. Estoy a punto de finalizar la construcción de mi hogar, mi reducto, mi castillo, un sitio cálido, agradable y donde sólo permitiré la entrada a quien luzca la mejor de sus sonrisas.
También quiero dejar claro que los cambios que anunciaba hace unas semanas implican un nuevo estilo de vida, pero no implican dejar atrás a nadie: tan sólo se queda atrás quien quiere y por voluntad propia.
Para finalizar, no se trata de tener, sino de ser, y de estar. Desde mi divorcio, cuando dije que mis todas mis pertenencias deberían caber en dos maletas, hasta ahora, ha llovido un poco. Probablemente ahora necesitaría una habitación de almacenaje de unos 3 m2 para guardar todo lo que poseo, pero tampoco quiero mucho más, pues no quiero crecer en posesiones, sino en experiencia; atesorar libros y recuerdos; intercambiar conocimiento; volver a sentir la incomparable emoción de amar y ser amado; y sobre todo, vivir intensamente el tiempo que me quede...
Porque me queda un año menos: hoy, hace muchos años, en un país muy diferente a este, nacía en la Lactancia Municipal un niño con el pelo muy rizado, al cual pusieron de nombre Rafael...
Cambios.
En algunos blogs es costumbre que en el último post del año se haga un resumen del período pasado y expresar, con más o menos precisión, qué se pretende del año que va a venir.
Yo nunca lo he hecho, quizás porque mis objetivos eran más modestos, tal vez porque tenía el suficiente pudor como para no exponerlos o a lo mejor, sencillamente, me dejaba llevar -aunque hay quien dice que tiendo a planificar demasiado- y aceptaba lo que viniese.
Pero el año pasado fue diferente. Hubo alguien.
Alguien que despertó en mí sentimientos que creía que no retornarían. Alguien a quien quise con locura. Alguien a quien amé apasionadamente. Alguien que caminó a mi lado. Alguien a la que me encantó coger de la mano. Alguien a quien ayudé a recuperar la autoestima. Alguien a la que apoyé más allá de lo moralmente exigible, incondicionalmente y sin fisuras. Hubo veces en los que me costó encontrar la palabra adecuada, el gesto preciso, la caricia, el abrazo, el beso... para expresarle lo mucho que la quise.
Todo eso porque para mí ella era mi compañera, mi amiga, mi confidente, mi amante... mi pareja. No me arrepiento de haber estado a su lado, de haber velado su sueño, de consolarla cuando lo necesitó y de colmarla de cariño, afecto y ternura. Volvería a hacerlo sin dudarlo.
Me mecí en su sonrisa, me perdí en sus preciosos ojos grises, me embriagó su aroma a magnolias...
El día de Navidad, abruptamente, el sueño terminó. Mis deseos para el año 2013, de los que ella formaba parte, quedaron pulverizados. No le guardo ningún rencor, creedme. No obstante, la vida sigue. Ella no está, ni estará, ni se la espera. She's gone. Y punto.
- Vivienda. ir a vivir a otro lugar donde poder estar con mis hijas con el suficiente espacio para todos y que además pudiera tener una independencia de la que hasta ahora no gozaba. Hace unos días en mi tumblr decía algo así como "que no tenía la suficiente intimidad para llorar". Pues eso.
- Pero para poder optar a una mejor vivienda tenía que tener unas condiciones salariales superiores a las que tenía en ese momento, y aunque llevaba meses hablando y razonando con mi jefe, tampoco conseguía ni avances ni compromisos concretos, tan sólo vagas promesas. Eso sin tener en cuenta que la situación económica del país no era para echar cohetes y por tanto, expectativas las justas.
- Novela. Lo que empezó en mayo de 2010 como un medio para poder escapar de mi dura y triste realidad -en aquel momento que estaba inmerso en un matrimonio que hacía aguas- se estaba convirtiendo en una novela sólida y quién sabe si podía llegar a publicarse en algún momento, así que me conjuré para terminarla.
La novela quedó terminada -en su versión 7- la tercera semana de febrero. Aunque está en proceso de corrección de estilo, puedo decir que el material versión 7 ya está en manos de cuatro editoriales, y en todos los casos ha pasado el primer filtro; es cuestión de tener paciencia y esperar. En estos momentos ya estoy construyendo el esqueleto de la segunda, y tengo material para hacer seis novelas más...
En cuanto al tema salarial, el desenlace ha sido muy diferente al que tenía en mente el día uno de enero: tras una breve pero intensa negociación -con un último e infructuoso intento con mi anterior empleador para que concretase su oferta- debo decir que a partir de hoy formo parte del equipo de Doctoralia, trabajando codo con codo con Frederic Llordachs.
La vivienda... ya tengo vivienda: un ático en el centro de Barcelona en el que estaremos más que bien mis hijas y yo.
Misión cumplida.
El cóndor pasa.
Dentro del proyecto en el que estoy implicado, estamos en este instante a D-60, es decir, a 60 días del arranque del que, sin duda, es uno de los sistemas de telemedicina más avanzados y masivo del mundo -del que desgraciadamente no puedo dar más detalles- pero que encaja perfectamente en la filosofía "ya no es tiempo de pilotajes".
Esto, de per se, implica un fuerte desgaste: como director de proyecto, coordino un equipo de cuatro empresas, más la coordinación con el equipo del cliente, lo que significa que en mayor o menor medida hay implicados más de 50 profesionales en tres países distintos.
No es fácil; a veces requiere mucha mano izquierda y hacer auténticos malabarismos en la gestión de las personas para llevar a buen puerto la tarea que tenemos encomendada.
También es cierto que afronto esta fase final con renovadas energías e ilusión, pues este verano pasado fue especial y diferente; me cargué de energía a tope, y existen poderosas razones por las cuales en estos momentos y más que nunca, siento que nada puede escapar a mi alcance; más que nunca, desprecio con toda mi alma el significado de la palabra imposible.
Sirva esto como introducción para que entendáis que entraré en una dinámica de trabajo y viajes que me van a impedir el poder ir actualizando el blog durante un tiempo; estimo que el próximo post previsiblemente se publicará a principios de febrero de 2013 -aunque no renuncio ni mucho menos a publicar antes si mis asuntos me lo permiten-.
¿Riesgos? Los hay, sin duda, pero de un tipo muy diferente a los que enfrentaría un director de proyecto en España; vamos a estar en una zona muy peligrosa -en la que ya ha habido un intento de secuestro de un consultor-, así que procuraremos mantenernos sanos y salvos, y volver para abrazar a nuestros seres queridos; creedme, prefiero no pensar en la letra pequeña referida a la repatriación de los cuerpos.
Os echaré de menos.
El blog de la Doctora Jomeini: el libro.
Yo creo que para pocos de vosotros debe ser desconocido el nombre de Doctora Jomeini, el alter ego digital de Ana González Duque, editora del blog "La Doctora Jomeini".
A Ana la conocí en una lejana 1ª Blogosfera Sanitaria, en circunstancias que ella relata perfectamente en este post, y que aunque estamos lejos el uno del otro -yo en Barcelona y ella en Tenerife- hemos ido manteniendo el contacto de manera más o menos constante, salpicado por algún otro encuentro.
Aunque a alguna de mis lectoras le pueda doler, debo decir que la aprecio muchísimo, -y creo que el aprecio es mútuo- así que cuando me enteré que estaba escribiendo una novela y la publicó, no pude por menos que primero devorar las primeras páginas -que de manera gratuita se pueden leer aquí-, tras lo cual, pasados unos días, procedí a comprar el eBook -que podéis encontrar en la Casa del Libro o en Amazon- y que de manera metódica e implacable procedí a leer.
¿Y de qué va? Para los lectores de su blog, reconocerán un universo que ha ido cincelando post tras post, que es lo que ella denomina "el lado oscuro del quirófano", aunque en esta ocasión, nos deleita con un relato que está salpicado de pequeñas historias, teniendo como hilo conductor las aventuras y desventuras de una médico residente de primer año de Anestesiología en un hospital ficticio de Madrid.
Allí leeremos sobre sus aventuras y desventuras, amistades, amores y desamores, dibujando las personalidades de sus compañeras y compañeros con engañosos trazos gruesos que, en realidad, están adornados con una ironía de orfebre no exenta de ternura, y con un lenguaje y ritmo similar al que podríamos encontrar releyendo el "Diario de Bridget Jones".
Un libro muy recomendable para todo aquel que quiera pasar un buen rato leyendo con una sonrisa constante, sin por ello rehuir una franca carcajada.
Celia, la mujer de rojo.
Una de las preguntas que me hicieron durante la entrevista del post del Quinto Aniversario del blog fue "¿Cuántas mujeres de rojo había?".
Aparte de la "intencionalidad" de la pregunta, lo cierto es que expliqué de una manera somera que realmente existía, y también una pequeña cronología de cómo había aparecido en mis viajes en tren...
Quizás, y tras dos años, en los que ese post está entre los más vistos del blog, y cómo ha capturado la imaginación de muchas de vosotras -y lo digo bien, vosotras, porque durante 2010 y 2011 algunas lectoras se acercaron a mí con diferentes prendas de vestir de color rojo, manifestando que las llevaban en honor al post- ha llegado el momento de retomar la historia desde el punto en que la dejé.
Así que aquí sigue la historia.
En septiembre de 2010 coincidió que -a diferencia de ocasiones anteriores, en otras aventuras profesionales, en las que bajaba en la Estación de Francia- yo debía bajar para ir a trabajar en la Estación de Sants, como ella también hacía; así que al principio, ella bajaba del tren con sus hijos, la perdía de vista, y habitualmente ya no la volvía a ver hasta el día siguiente.
Días más tarde coincidimos en la escalera mecánica, atravesamos las canceladoras de la estación, y nos dirigimos al metro; yo mantenía una distancia de unos 10 metros con ella y sus hijos, y le prestaba una atención que sólo puedo calificar de distraída, aún habiendo pasado pocos días de la publicación del post.
Días más tarde coincidimos en la escalera mecánica, atravesamos las canceladoras de la estación, y nos dirigimos al metro; yo mantenía una distancia de unos 10 metros con ella y sus hijos, y le prestaba una atención que sólo puedo calificar de distraída, aún habiendo pasado pocos días de la publicación del post.
Pero de repente algo captó poderosamente mi atención; y es que, como ya sabéis los que hayáis pasado alguna vez por la Estación de Sants, la entrada al Metro no está adaptada.
No hay ascensores.
No hay escalera mecánica de bajada.
Y lo más importante y más triste, no hay usuarios dispuestos a ayudar a una madre, con dos niños pequeños, cargada de mochilas y uno de ellos en sillita.
La vi como miraba a un lado y a otro, implorando ayuda con la mirada, mientras que los unos apretaban el paso y los otros fingían no haberla visto.
Pensé en mi pasado reciente como padre con niña en sillita y estaciones de Metro poco o nada adaptadas, lo canutas que las había pasado y la nula cooperación que -en general- exhibían quiénes pasaban a mi lado...
Apreté el paso y tomé resueltamente la parte inferior del cochecito, levantándolo, mientras le decía que la iba a ayudar
Ella me miró, agradecida.
A partir de aquel día, coincidiese o no el trayecto -pues había días que tomaba la L3, y otros la L5- y sin pensar en la prisa que yo pudiera tener, siempre me preocupé de ayudarla a bajar la escalera.
Poco a poco, fue dirigiéndose a mí, al principio de usted -muy decimonónico, por cierto- y también poco a poco me fue contando a qué se dedicaba y dónde trabajaba; y era muy cerca del Hospital de Sant Pau.
Hubo un momento -creo que fue en febrero- en que durante un par de semanas no llegamos coincidíamos, ya que tuve que coger el cercanías a una hora diferente; cuando volvimos a coincidir, ella me dijo dulcemente que se había preguntado durante ese tiempo qué me habría pasado, y que estaba contenta de verme de nuevo, lo que me sorprendió gratamente.
En alguna ocasión, también coincidí con ella en el viaje de vuelta a casa, y también, en alguna ocasión, vi a su marido, aunque con él no hablé nunca.
Debo decir que en aquella época, en pleno pre-duelo, encontrar a alguien que te sonría y te hable durante el trayecto matutino y con su conversación te distraiga de las miserias de la vida diaria es algo que, francamente, se agradece.
¿Y de qué hablábamos? De hijos, sobre todo. Los suyos eran más pequeños que las mías, y me sorprendía, por ejemplo, el rigor de ciertos ejercicios de matemáticas cronometrados con tiempo que hacía su hijo, que las mías nunca hicieron.
Hubo un momento -creo que fue en febrero- en que durante un par de semanas no llegamos coincidíamos, ya que tuve que coger el cercanías a una hora diferente; cuando volvimos a coincidir, ella me dijo dulcemente que se había preguntado durante ese tiempo qué me habría pasado, y que estaba contenta de verme de nuevo, lo que me sorprendió gratamente.
En alguna ocasión, también coincidí con ella en el viaje de vuelta a casa, y también, en alguna ocasión, vi a su marido, aunque con él no hablé nunca.
Debo decir que en aquella época, en pleno pre-duelo, encontrar a alguien que te sonría y te hable durante el trayecto matutino y con su conversación te distraiga de las miserias de la vida diaria es algo que, francamente, se agradece.
¿Y de qué hablábamos? De hijos, sobre todo. Los suyos eran más pequeños que las mías, y me sorprendía, por ejemplo, el rigor de ciertos ejercicios de matemáticas cronometrados con tiempo que hacía su hijo, que las mías nunca hicieron.
Durante un tiempo, sus hijos sabían cómo me llamaba yo -ellos me preguntaron y yo respondí- pero el nombre de ella seguía permaneciendo en el más absoluto de los misterios; la verdad, tampoco me atrevía a preguntarle.
Al final, el viernes 13 de mayo de 2011, por la mañana, ella empezó a tutearme y me dijo que se llamaba Celia; aquel día me dije que tal vez le gustaría saber que había escrito sobre ella.
Aquel día se produjo mi salida del proyecto en el que estaba trabajando.
No la he vuelto a ver nunca más.
Quinto aniversario.
Hoy, hace cinco años, empezaba la aventura de escribir un blog; en aquel momento se llamaba "Inquietudes de Maimónides" para pasar en 2010 a "Perdidos en Pandora".
En este tiempo me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tan buenas, y en las que he crecido como profesional y como persona; en verdad os digo que si miro al Rafa que empezó el blog en 2007 y me miro ahora, somos dos personas totalmente diferentes; diría incluso que en este último año, he dado la vuelta a mi vida como un calcetín.
Y todas estas vicisitudes vitales han tenido su reflejo aquí, porque este espacio, más profesional, como el Tumblr, que es mucho más personal e íntimo, son un reflejo de mi alma, pues no concibo escribir sobre nada que no interiorizo, ni tampoco escribir sin tener el ánimo adecuado; y toda mi producción bloguera transpira en cada momento mi estado interior.
Debo decir que tras mucho tiempo de zozobra, ahora gozo de un equilibrio emocional, personal, profesional que no dejan de sorprenderme, teniendo en cuenta los dos duelos casi consecutivos que pasé en el último año.
Pero como decía mi buena amiga María José Alonso en un tweet de hace días, "La vida siempre se abre camino", y tras un verano para recordar -en el que la vida se ha abierto camino- aquí estoy, listo para afrontar nuevos retos personales y profesionales.
Desde aquí agradecer a mis padres, mis hijas, mis amig@s 1.0 y 2.0 su apoyo incondicional -vosotros sabéis quienes sois-; también quiero agradecer sus actos a tod@s aquellos en quienes confié y me decepcionaron profundamente, porque gracias a ellos soy más sabio y más fuerte.
Por último, he encontrado personas excepcionales, maravillosas, generosas, a las que no conocía, y que han dejado profundos surcos en mi alma -sabéis quiénes sois-. Gracias de todo corazón.
Me gustaría compartir con vosotros algo que escribí en el Tumblr, que forma parte de la novela que estoy editando en estos momentos, y que creo que refleja con precisión mi estado de ánimo en los últimos tiempos:
He necesitado poner orden en estos últimos azarosos meses de mi vida, donde el dolor y la adversidad, una y otra vez, me han golpeado sin piedad.
Debo decir que jamás había experimentado un dolor tan lacerante como el que he experimentado; debo decir que jamás me había mostrado en público con los ojos arrasados en llanto.
Debo decir que había tratado el duelo con ligereza, como si no existiera, mientras mi corazón sangraba de rabia y pena; el dolor, a veces profundo, insoportable; otras, ligero y soportable, pero siempre compañero en mi última singladura.
Dicen que la adversidad templa las almas de los audaces, almas que sin duda alguna son almas antiguas, que han vivido múltiples vidas, en otros tiempos, y porqué no decirlo, en otros espacios. Pero cuando experimentas pérdidas como las que yo he sufrido, es fácil entender que la desesperación se adueñe de ti, y que creas que no hay salida, que estás sumido en el infierno mientras que, en realidad, a tu alrededor, florece la primavera.
Y es que el secreto es relativizar, buscar la distancia que te permita recuperar la serenidad; buscar, por qué no, aquella mirada que sea capaz de leer en los renglones torcidos de tu alma.
En algún momento compartiré momentos en los que tendré los ojos anegados de lágrimas; en otros, cerraré los ojos y me dejaré mecer por mis recuerdos más dulces, mientras flota una sonrisa lacia en mi boca.
En este viaje catártico en el que estoy inmerso, a medio camino entre la realidad cruel y un onirismo mágico, sólo se admiten viajeros audaces que sepan vivir con el corazón en un puño.
Después de estas reflexiones y volviendo al tema que nos ocupa, que es conmemorar este día, he querido preparar una película, ayudado por las chicas a las que más quiero, en la que en un formato desenfadado responderé a preguntas como por qué empecé con el blog, ¿la(s) mujer(es) de rojo existen?, si me arrepiento de lo que he escrito, sobre el programa de protección de princesas y algunas otras cosas.
En este tiempo me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tan buenas, y en las que he crecido como profesional y como persona; en verdad os digo que si miro al Rafa que empezó el blog en 2007 y me miro ahora, somos dos personas totalmente diferentes; diría incluso que en este último año, he dado la vuelta a mi vida como un calcetín.
Y todas estas vicisitudes vitales han tenido su reflejo aquí, porque este espacio, más profesional, como el Tumblr, que es mucho más personal e íntimo, son un reflejo de mi alma, pues no concibo escribir sobre nada que no interiorizo, ni tampoco escribir sin tener el ánimo adecuado; y toda mi producción bloguera transpira en cada momento mi estado interior.
Debo decir que tras mucho tiempo de zozobra, ahora gozo de un equilibrio emocional, personal, profesional que no dejan de sorprenderme, teniendo en cuenta los dos duelos casi consecutivos que pasé en el último año.
Pero como decía mi buena amiga María José Alonso en un tweet de hace días, "La vida siempre se abre camino", y tras un verano para recordar -en el que la vida se ha abierto camino- aquí estoy, listo para afrontar nuevos retos personales y profesionales.
Desde aquí agradecer a mis padres, mis hijas, mis amig@s 1.0 y 2.0 su apoyo incondicional -vosotros sabéis quienes sois-; también quiero agradecer sus actos a tod@s aquellos en quienes confié y me decepcionaron profundamente, porque gracias a ellos soy más sabio y más fuerte.
Por último, he encontrado personas excepcionales, maravillosas, generosas, a las que no conocía, y que han dejado profundos surcos en mi alma -sabéis quiénes sois-. Gracias de todo corazón.
Me gustaría compartir con vosotros algo que escribí en el Tumblr, que forma parte de la novela que estoy editando en estos momentos, y que creo que refleja con precisión mi estado de ánimo en los últimos tiempos:
He necesitado poner orden en estos últimos azarosos meses de mi vida, donde el dolor y la adversidad, una y otra vez, me han golpeado sin piedad.
Debo decir que jamás había experimentado un dolor tan lacerante como el que he experimentado; debo decir que jamás me había mostrado en público con los ojos arrasados en llanto.
Debo decir que había tratado el duelo con ligereza, como si no existiera, mientras mi corazón sangraba de rabia y pena; el dolor, a veces profundo, insoportable; otras, ligero y soportable, pero siempre compañero en mi última singladura.
Dicen que la adversidad templa las almas de los audaces, almas que sin duda alguna son almas antiguas, que han vivido múltiples vidas, en otros tiempos, y porqué no decirlo, en otros espacios. Pero cuando experimentas pérdidas como las que yo he sufrido, es fácil entender que la desesperación se adueñe de ti, y que creas que no hay salida, que estás sumido en el infierno mientras que, en realidad, a tu alrededor, florece la primavera.
Y es que el secreto es relativizar, buscar la distancia que te permita recuperar la serenidad; buscar, por qué no, aquella mirada que sea capaz de leer en los renglones torcidos de tu alma.
En algún momento compartiré momentos en los que tendré los ojos anegados de lágrimas; en otros, cerraré los ojos y me dejaré mecer por mis recuerdos más dulces, mientras flota una sonrisa lacia en mi boca.
En este viaje catártico en el que estoy inmerso, a medio camino entre la realidad cruel y un onirismo mágico, sólo se admiten viajeros audaces que sepan vivir con el corazón en un puño.
Después de estas reflexiones y volviendo al tema que nos ocupa, que es conmemorar este día, he querido preparar una película, ayudado por las chicas a las que más quiero, en la que en un formato desenfadado responderé a preguntas como por qué empecé con el blog, ¿la(s) mujer(es) de rojo existen?, si me arrepiento de lo que he escrito, sobre el programa de protección de princesas y algunas otras cosas.
Espero que os guste y que siga disfrutando de vuestra compañía en esta casa que más que mía, es vuestra.
Celebración.
Esta semana se cumple el 5º aniversario de este blog que estáis leyendo, y dado que estoy pasando por una época de mi vida en la que cualquier cosa -por pequeña que sea- merece celebrarse, pues aquí también lo haremos.
Estuve dando vueltas a qué podía hacer para celebrar la efeméride, así que pensé en hacer un video con algún tipo de entrevista en el que diera respuesta a todo aquello que siempre habéis querido preguntar pero que, por una razón u otra, nunca habéis preguntado.
Para preparar las preguntas conté con una guionista de excepción, mi hija Júlia (en la derecha de la imagen) mientras que Helena, (en el centro) se encargó de los efectos especiales; las otras preguntas -entrevista nocturna- han ido a cargo de Celia Costa -una buena amiga, y doy fe de que es muy tímida: no quiso que se grabase su voz- haciéndose cargo ella también de la grabación con las dos cámaras.
Las localizaciones de la entrevista han sido dos: la nocturna corresponde a los jardines de Miramar, en la montaña de Montjuic, y la diurna a los jardines del Museu Frederic Marés.
La grabación nocturna se realizó con un smartphone Samsung Galaxy SIII y la diurna con una cámara compacta Nikon Coolpix S9100, en ambos casos en HD1080p.
Para que tengáis un pequeño avance de lo que os espera el día 14 de septiembre -que es cuando se cumple el aniversario- me he permitido preparar un trailer al más puro estilo Hollywood, que estoy seguro os va a gustar mucho.
Por otro lado, y a rebufo de otr@s ilustres blogueros del sector que también han remodelado sus sites, también he cambiado el diseño; dado que se acabó mi duelo y que la vida vuelve a sonreírme, se acabó el luto. :-)
Para que tengáis un pequeño avance de lo que os espera el día 14 de septiembre -que es cuando se cumple el aniversario- me he permitido preparar un trailer al más puro estilo Hollywood, que estoy seguro os va a gustar mucho.
Por otro lado, y a rebufo de otr@s ilustres blogueros del sector que también han remodelado sus sites, también he cambiado el diseño; dado que se acabó mi duelo y que la vida vuelve a sonreírme, se acabó el luto. :-)
Así que, preparados, cámara... ¡acción!
La conciencia del pulpo.
Durante los últimos días se multiplican las noticias sobre la "adquisición" de conciencia de animales diferentes al Homo Sapiens; para ser más concreto, se nos dice que se han descubierto estructuras cerebrales similares a las que corresponderían al área del cerebro humano donde radica la conciencia.
Entre estos animales hay unos cuantos mamíferos, un ave, y un único invertebrado: un pulpo.
De los pulpos se habla más bien poco en los mentideros, y sin embargo, es un animal notablemente inteligente si lo medimos por el número de neuronas que conforman su cerebro, "sólo" 500 millones, y cuya distribución está más cerca de un modelo de inteligencia distribuida, pues en cada uno de los tentáculos radica un buen número de ellas, que no uno centralizado como el que pueda corresponder a los vertebrados superiores.
Así pues, son capaces de encontrar la salida de un laberinto, destapar frascos con tapa a rosca -como el pulpo de la foto- e imitar a sus congéneres... y si no hablamos de otra civilización inteligente en la Tierra es por el nada despreciable detalle de que mueren, tanto macho como hembra, al muy poco tiempo del nacimiento de las crías, con lo cual no pueden transmitir el conocimiento adquirido; porque sin duda son capaces de aprender.
Capaces de recoger las piedras exactas para disimular la entrada de su guarida, de usar un notable ingenio para resolver problemas sencillos e incluso inducir al engaño, y para demostrar cambios apreciables en su comportamiento cuando se le introduce en un medio desprovisto de estímulos; dicho en otras palabras, son capaces de aburrirse.
No soy un pulpo -aunque bien pudiera existir alguien que creyese que lo soy- y en cambio, manifiesto la misma capacidad de recoger piedras, resolver problemas sencillos, inducir al engaño y aburrirme; todo esto viene porque día sí y día también estamos asediados por noticias de signo adverso, que en algunos casos nos ponen el corazón en un puño y que ante la ausencia de estímulos de signo diferente, tendemos a caer primero en la indiferencia, para luego coquetear sin disimulo alguno con el aburrimiento más genuino.
Y aunque oigo voces a mi alrededor que indican vías de solución, que promueven salir de la inmovilidad forzosa, también es cierto que esas voces provienen de revolucionarios de salón, de personas que no tienen el más mínimo interés en que las cosas cambien, que soliviantan los ánimos con discursos mesiánicos, cuando no claramente incendiarios, porque tanto es que les hagan caso o no, ellos siempre ganan.
Y es que quizás no hemos entendido una cosa: no estamos en una crisis económica, estamos en una crisis sistémica, y esto no se resuelve apuntalando bancos o creando empleos con fondos que no existen; estamos en un momento de la historia sólo comparable al fin del Imperio Romano o al inicio de la Revolución Industrial.
Mirar hacia atrás sólo nos sirve para no cometer los mismos errores; escondernos en el "ya os lo dije yo" sin avanzar, tampoco; pensar que nada ha cambiado, o lo que es aún peor, esperar que vuelvan los buenos viejos tiempos, menos, pues ahora, lo pasado es muerte.
Lo que me pide el cuerpo es arrancar el tronco y las raíces podridas del árbol, pero hay demasiados intereses como para que esto llegue a suceder de manera incruenta; no hay ideal ni progreso alguno que justifique la pérdida de una única y preciosa vida humana; así que ya veis, estamos en una situación de "dead-lock" -al decir de los informáticos- o de perpetuo "jaque mate" -al decir de ajedrecistas- aunque en lenguaje llano y claro la expresión bien pudiera ser "estamos aviados".
Al igual que pasa cuando se finaliza una relación sentimental -el amor, entendido de manera transitiva, hay veces que permanece y se va transformando en el tiempo y en el espacio y, por tanto, pervive, y hay otras veces que, incapaz de evolucionar, acaba muriendo- quizás no tenemos claro a dónde queremos ir, o qué queremos, pero sí que tenemos claro qué no queremos.
Y éste, señoras y señores, es el auténtico punto de partida: adquirir la conciencia que, como lo haría un pulpo, nos permita resolver el problema que nos afecta a todos por igual.
Protección estricta: eventos multitudinarios.
En estos días de verano abundan las festividades de índole popular; por sus características y aprovechando la bonanza del tiempo invitan a pasar el día al aire libre.
Estos festejos tienen un punto de contacto común, no importa donde se celebren, y es la afluencia masiva de público.
Este post lo escribo desde Pamplona, en medio de los Sanfermines, y pretende recoger mi experiencia como padre single de dos niñas y las medidas de protección que he tomado para disfrutar de unas fiestas tranquilas y seguras.
Al estar en actividades al aire libre, aunque estos días son más bien fresquitos, lo primero que debemos prever son los daños debidos a exposición prolongada al sol:
- No olvidar la aplicación de crema protectora al niño en las partes expuestas al sol: habitualmente les pongo a mis hijas FPS50, aunque dependiendo de la zona geográfica donde se celebren las fiestas, puede convenir un factor de protección más elevado: por ejemplo, en Perú, se recomienda para niños FPS 70. Si está nublado la radiación UV actúa del mismo modo, pues las nubes para esa longitud de onda son transparentes. Ante la duda, consultad con vuestro pediatra o dermatólogo.
- Protección ocular: sería aconsejable que el niño lleve gafas de sol homologadas, compradas en una óptica, nunca en la calle, pues éstas últimas podrían causar algún tipo de lesión. En el blog del Hospital de Nens hay una estupenda entrada sobre este particular.
- También es aconsejable el uso de gorra con visera, así como llevar encima botellines de agua para que el niño esté bien hidratado.
Hay otro tipo de riesgos que tiene que ver con las aglomeraciones, y es que el niño nos pierda de vista y se pierda en la multitud.
En mi caso he adoptado las siguientes medidas de seguridad:
- Chapas con teléfonos: en unas actividades de manualidades ví que hacían chapas con los dibujos de los niños, y pensé en hacer unas con los teléfonos de contacto: varios padres no dudaron en "copiar" la idea. Mi buena amiga Amalia Arce me comentó que una alternativa era apuntar los teléfonos con bolígrafo o rotulador en el antebrazo del niño, lo que es muy buena opción también. Por otro lado, la Cruz Roja habitualmente dispone de unas pulseras de identificación que sirven para el mismo menester.
- Identificación a priori de personal de emergencias: instruí a mis hijas para que en caso de pérdida se pudiesen dirigir a personal de emergencias, enseñándoles los uniformes distintivos de éstos: Protección civil, Policía Municipal, Policía Foral, Policía Nacional, Cruz Roja y Emergencias médicas.
- Para niños mayorcitos: uno de los problemas actuales es que cada vez hay menos cabinas telefónicas -debido al auge de la telefonía móvil-, así que otra opció es la compra -en gasolineras y estancos- de móviles Bic, con tarjeta prepago Orange, que se suministran con la batería cargada y que permitirían al niño contactar rápidamente con sus padres; lo ideal sería que lo llevaran colgado del cuello para mayor seguridad. El costo de estos móviles ronda los 20€ -lleva incluido saldo en la tarjeta prepago-.
Espero que con estas indicaciones podáis disfrutar de unas fiestas razonablemente seguras con vuestros hijos.
P.D. Agradecer la asistencia de mis primos Mikel y Nekane, mis sobrinos Aritz, Leire, Mikel y Verónica, así como de María Jesús y de José Ramón para hacer que este Sanfemín haya sido una experiencia inolvidable para mis hijas y para mí. Eskerrik asko!
Enamorados.
La reflexión que da origen a este post nace el 2 de abril de 2012, en un hotel situado al lado del Hospital de Sant Joan de Déu, después de una conversación con Frederic Llordachs y Albert Riba, en la que en un momento dado se tocó el tema de los enamoramientos, lo que me recordó un programa de radio del mismo Albert, dos años atrás, un domingo al mediodía, en el que hablaba del mismo concepto.
Probablemente esta conversación hubiera quedado apartada junto con los más de 400 temas que tengo compilados como posibles orígenes de post, si no hubiera sido porque a mediados de mayo quedé con una de mis mejores amigas y en el transcurso de la conversación volvió a salir este concepto.
Y es que en primavera, "love is in the air", y es un momento de ánimo propicio para hablar de enamoramientos, e incluso, soñar y sentir que estás enamorado; aunque hoy quizás no hablaremos de enamoramientos de esta clase...
Muchas veces hablamos del amor entendido en su versión más transitiva, referido a la familia, a la pareja, a los amigos y en algunos casos a objetos, animales o plantas; pero pocas veces hablamos del amor a la empresa, de aquel sentimiento que se produce cuando un empleado tiene una afinidad tal con la compañía que se enamora literalmente de ella.
Sí, se notan los síntomas: cuando habla de la empresa, se le ilumina la cara, le brillan los ojos, le puede la pasión, vive en un estado de permanente euforia y quién sabe, quizás hasta siente mariposas en el estómago.
Cabe decir que para este empleado, todos los esfuerzos son pocos, el tiempo utilizado no tiene fin, y sacrificará tiempo libre con tal de dar lo que se merece el objeto de este amor que podría calificarse incluso como "desmedido". Porque, ¿cuántos de vosotros creéis que se trata de un amor correspondido?
Nunca se corresponde plenamente. Creedme. Tú estás enamorado, y para la compañía eres un empleado más o menos válido, y nada más.
Debéis saber que la mayoría de las compañías poco a poco intentan arañar tiempo laboral de vuestro tiempo libre, y que cuando queráis recuperarlo, empezarán los problemas, pues como una buena amiga mía dice, “costumbres hacen leyes”.
Y es que, por el contrario, hay muy pocas compañías que os ofrezcan un plan de carrera; en la mayoría, el puesto que ocupéis al entrar muy probablemente será el puesto que ocupéis al salir, pues tampoco suelen tener políticas de promoción interna, dilapidando el talento que reside en la organización para buscarlo fuera de ésta.
La misma afinidad que siente el empleado se troca en despecho cuando, al cabo del tiempo -y pueden pasar años- el empleado aspira a cambiar de posición, porque cree que hay otra posición, u otra actividad que encaja más con su conocimiento y visión; desgraciadamente no es la visión de Recursos Humanos, a este empleado se le contrató para una determinada tarea, cumple con lo esperado, y no ven claro el paso a esa otra posición.
La misma afinidad que siente el empleado se troca en despecho cuando, al cabo del tiempo -y pueden pasar años- el empleado no quiere cambiar de posición porque se siente realizado y la compañía decide que es más valioso en otra posición, lo que también provoca frustración...
Y llegan al desamor, al sufrimiento, al desapego; sienten que han dedicado los mejores años de su vida perdiéndose las cosas sencillas, por algo -un concepto, una idea que en la distorsión del campo de la realidad que es un enamoramiento se troca en real en la mente del empleado- que no les corresponde, que no les entiende; porque donde ellos ponen pasión, la organización propone frialdad y rigor...
El resultado es que el empleado siente el desequilibrio y se entra en una dinámica emocional que más tarde o más temprano acabará con la relación.
Así que se trata de buscar el adecuado balance entre el trabajo y la vida, y para ello, nada mejor que ilustrarlo con una TEDTalk de Nigel Marsh en la que explica su experiencia personal sobre cómo llegar a ese equilibrio.
Recordad: vuestra vida es demasiado importante como para dejarla en manos de quién os contrata.
Probablemente esta conversación hubiera quedado apartada junto con los más de 400 temas que tengo compilados como posibles orígenes de post, si no hubiera sido porque a mediados de mayo quedé con una de mis mejores amigas y en el transcurso de la conversación volvió a salir este concepto.
Y es que en primavera, "love is in the air", y es un momento de ánimo propicio para hablar de enamoramientos, e incluso, soñar y sentir que estás enamorado; aunque hoy quizás no hablaremos de enamoramientos de esta clase...
Muchas veces hablamos del amor entendido en su versión más transitiva, referido a la familia, a la pareja, a los amigos y en algunos casos a objetos, animales o plantas; pero pocas veces hablamos del amor a la empresa, de aquel sentimiento que se produce cuando un empleado tiene una afinidad tal con la compañía que se enamora literalmente de ella.
Sí, se notan los síntomas: cuando habla de la empresa, se le ilumina la cara, le brillan los ojos, le puede la pasión, vive en un estado de permanente euforia y quién sabe, quizás hasta siente mariposas en el estómago.
Cabe decir que para este empleado, todos los esfuerzos son pocos, el tiempo utilizado no tiene fin, y sacrificará tiempo libre con tal de dar lo que se merece el objeto de este amor que podría calificarse incluso como "desmedido". Porque, ¿cuántos de vosotros creéis que se trata de un amor correspondido?
Nunca se corresponde plenamente. Creedme. Tú estás enamorado, y para la compañía eres un empleado más o menos válido, y nada más.
Debéis saber que la mayoría de las compañías poco a poco intentan arañar tiempo laboral de vuestro tiempo libre, y que cuando queráis recuperarlo, empezarán los problemas, pues como una buena amiga mía dice, “costumbres hacen leyes”.
Y es que, por el contrario, hay muy pocas compañías que os ofrezcan un plan de carrera; en la mayoría, el puesto que ocupéis al entrar muy probablemente será el puesto que ocupéis al salir, pues tampoco suelen tener políticas de promoción interna, dilapidando el talento que reside en la organización para buscarlo fuera de ésta.
La misma afinidad que siente el empleado se troca en despecho cuando, al cabo del tiempo -y pueden pasar años- el empleado aspira a cambiar de posición, porque cree que hay otra posición, u otra actividad que encaja más con su conocimiento y visión; desgraciadamente no es la visión de Recursos Humanos, a este empleado se le contrató para una determinada tarea, cumple con lo esperado, y no ven claro el paso a esa otra posición.
La misma afinidad que siente el empleado se troca en despecho cuando, al cabo del tiempo -y pueden pasar años- el empleado no quiere cambiar de posición porque se siente realizado y la compañía decide que es más valioso en otra posición, lo que también provoca frustración...
Y llegan al desamor, al sufrimiento, al desapego; sienten que han dedicado los mejores años de su vida perdiéndose las cosas sencillas, por algo -un concepto, una idea que en la distorsión del campo de la realidad que es un enamoramiento se troca en real en la mente del empleado- que no les corresponde, que no les entiende; porque donde ellos ponen pasión, la organización propone frialdad y rigor...
El resultado es que el empleado siente el desequilibrio y se entra en una dinámica emocional que más tarde o más temprano acabará con la relación.
Así que se trata de buscar el adecuado balance entre el trabajo y la vida, y para ello, nada mejor que ilustrarlo con una TEDTalk de Nigel Marsh en la que explica su experiencia personal sobre cómo llegar a ese equilibrio.
Recordad: vuestra vida es demasiado importante como para dejarla en manos de quién os contrata.
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