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Signos de seducción.

A menudo, cuando hablamos de signos de seducción, solemos pensar en aquellos signos que nos dan vía libre para acercarnos a la persona amada, a aquella por la cual suspiramos, por la cual en su presencia se nos acelera el pulso y sentimos mariposas en el estómago.

Bien, a esta persona especial también le gustamos y se inicia la fase del romance, e incluso puede que decidamos libremente convivir con ella; ya sabéis, aquello tan oído y a veces poco comprendido de "en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad...".

Y esos signos permanecen, floreciendo con actos tan sencillos como compartir palabras y silencios, con los ojos brillantes, con las manos entrelazadas, sintiendo a menudo la magia de un abrazo; ser amigo, ser amante y también, ser confidente.

Sin embargo, a veces, se produce una prueba de resistencia, un auténtico tour de force, donde uno de los miembros de la pareja entra en una dinámica de enfermedad crónica que lleva asociado un grado variable de dependencia, con lo que ya no tan sólo jugamos el rol de pareja sino que además empezamos a jugar el rol de cuidador.

Así pues, si nuestra pareja pasa a ser dializada, tendremos que aprender a convivir con su nuevo humor, mucho más agrio y áspero...

En algunos casos, ese nuevo aprendizaje afecta a algunos de los aspectos más íntimos de la pareja.

Qué decir del miedo al rechazo por parte de su pareja que sienten las mujeres sometidas a mastectomía parcial o radical cuando quieren mantener una relación sexual; o del aumento en la frecuencia de contacto sexual por parte de los afectados por tumores de tipo 4, porque cada vez puede ser la última vez; o de los pacientes sometidos a prostatectomía radical o cistectomía y la pérdida, en el 70% de los casos, de la función eréctil, con el desconcierto consiguiente de la pareja...

No hace mucho acudió a mí una amiga mía, cuyo marido había sido sometido a una prostatectomía radical, en busca de consejo, pues llegó a pensar que su pareja ya no la encontraba atractiva, que ya no la quería; le expliqué pacientemente que era un efecto secundario, y que debían pedir consejo profesional pues existían alternativas.

Qué decir de aquellas parejas cuyo compañero o compañera se ve afectado por una patología neurodegenerativa y vive, día a día, su declive, la pérdida de las capacidades aprendidas hasta quedar reducidas a las funciones del cerebro reptiliano.

Vivir esos cambios, sentir la exigencia de una dependencia cada vez mayor, y temer que llegue el día en la que tu pareja te diga “Gracias por cuidarme, pero y tú, ¿quién eres?”, y guardarte las lágrimas porque ves que a quien has amado y amas ya no te reconoce... y es en esos momentos, en los que estás agotado psicológicamente, en los que el cuidador de referencia necesita descansar.

Por eso es importante en estos casos que el equipo que trate al paciente trate también al cuidador, y mediante cuestionarios tipo “Inventario del estado del cuidador” realizar una detección temprana de las situaciones emocionales límites, y mediante los “ingresos por descanso”, dar un respiro de algunos días para que el cuidador se rehaga.

Estar ahí, apoyando, sonriendo, acariciando, abrazando, cuidando... amando en suma, son también signos de seducción, una seducción diferente a la que cualquiera de vosotros, queridos lectores, habríais imaginado antes de empezar a leer este post.

Recuerdo que leí, hace tiempo, la historia de un anciano que acudía cada día a ver a su mujer, paciente de Alzheimer, y alguien le preguntó que por qué iba cada día a verla, si total ya no lo reconocía; el anciano respondió con los ojos húmedos, "porque yo sí la reconozco; porque yo la sigo amando."

Pero la vida sigue, y sea por la patología que fuere, llegamos a una situación terminal.

Y es en esos momentos en los que no hay mejor muestra de amistad, no hay mayor muestra de amor, no existe ningún otro signo de seducción más poderoso que estar sentado a su lado y cogerle la mano mientras llega el final.

P.D.: Agradecer a mi gran amiga Mat Gomà la reflexión que dejó hace unos días en mi muro de Facebook y que ha originado este post. 

Enamoramiento 3.0: el making-off.

Este post tiene dos partes... en la primera os explicaré el making-off de la presentación, y en la segunda os mostraré un vídeo no-oficial de la presentación de i2HealthSantPau donde los que no pudisteis venir o acceder al streaming podréis verme y oírme.

Making-off
Cuando se prepara una presentación hay un aspecto clave a tener en cuenta y es la composición del auditorio, qué piensa, cuál es su estado de ánimo con respecto a lo que vas a presentar...

Así que a priori entendí que el auditorio estaría formado mayoritariamente por profesionales, con trabajo hasta las cejas, que pudieran pensar que lo que exponíamos era una tarea más de las miles que a diario tienen, y con un sentimiento mayoritario de miedo o rechazo, o ambas cosas a la vez.

No había habido una gran difusión del proyecto, y fuera de que en el edificio Sant Antoni se ve movimiento de obreros de la construcción, tampoco se veía mucho más movimiento.

Por otro lado, los conceptos: algunos, como el empowerment, si no estaban correctamente explicados podían provocar aún más rechazo.

Y después el propio centro: dotado con la tecnología más avanzada, gracias a un esquema de colaboración industria-empresa muy novedoso y que nos ha permitido ofrecer una cartera de servicios de nivel mundial a un coste razonable, dentro de presupuesto: estamos administrando el dinero como si cada céntimo fuera el último. Lógicamente, la situación económica es la que es, y por tanto era un punto en el que estaba preparado para contestar de un modo amplio y transparente a cualquier pregunta que pudiera surgir.

Así que, en síntesis, debía seducir y hacer afín a un auditorio potencialmente hostil, en un tiempo que en ningún caso podía superar los 20 minutos... debía enamorar.

Este es un concepto clave: no tan sólo debía convencer, debía hacer afín, deshacer el miedo y el rechazo, aportar luz y sobre todo que nos percibieran claramente como ayuda, no como enemigos.

Una vez se decidió que sería yo quien haría la presentación del proyecto, comenzó el trabajo de preparación, en la que las diapositivas era quizás la menor de las tareas.

Conocemos al auditorio, lo que piensa, sabemos qué queremos transmitir.... falta el cómo.

En primer lugar, cortejo: si quieres seducir a otro alguien con propósitos amatorios, te acicalas, preparas discurso, creas una puesta en escena...

La mise en scène era muy importante: así que preparé algunos detalles, como el llevar una pajarita en vez de una corbata, o bien la disposición de mi presentación... nunca detrás de una mesa, nunca detrás de un portátil, nunca detrás de un atril... debía romper el contacto, debía quitar barreras, debían percibirme cercano, próximo, que casi pudieran tocarme con la punta de los dedos. Es un planteamiento valiente, arriesgado (sobre todo para un gran tímido como yo), pero que habitualmente da sus frutos.

Psicológicamente me preparé para seducir (me pongo en situación con un cierto perfume que sólo uso en situaciones de franca seducción) y también con un determinado tipo de música, que me permitió, tres horas antes del evento, adquirir el carácter necesario para tomar al asalto la mente y la imaginación del auditorio...

El lenguaje: durante las tres semanas previas al evento, pasé horas y horas visualizando, slide por slide, cómo debía transmitir, qué áreas del discurso debía enfatizar y sobre todo el lenguaje no gestual... horas y horas viendo, sintiendo los gestos, las expresiones faciales.

El lenguaje corporal lo es todo... y si se trata de seducir, no puedes ponerte una mano o las dos en los bolsillos (fatal, creedme) o tener las manos quietas a ambos lados del cuerpo o apoyadas en la mesa... tenía poco tiempo y debía mostrarme enérgico, convencido... mi cuerpo debía mostrar esa disposición.

La mirada: siempre me han dicho que tengo una mirada profunda e intimidante... así que otro reto era transmitir convicción y energía, pero quitando esta supuesta carga intimidatoria... si os fijais en el video, hay ciertos momentos en que reparto mi mirada alternativamente a mis 11, mis 12 y mis 1 (imaginad la esfera de un reloj imaginario y vuestra cabeza está en el eje de las manecillas. Mirar de frente son las 12.), mientras que en otros momentos barría el auditorio, de izquierda a derecha.

Los silencios: es un recurso efectista y que sólo usé en dos ocasiones.

Y mi ingrediente secreto: la pasión... ese ingrediente me hace invencible en el uno contra uno, y por primera vez lo usé de manera colectiva para la presentación del proyecto...

Una de las claves de una presentación convencional es que las diapositivas, las imágenes, sólo te sirven para poder ilustrar un aspecto, una idea, y como mucho, para ayudarte para posicionar una imagen en tu auditorio... pero en este caso las diapositivas eran accesorias y fácilmente podríamos haber prescindido de ellas... es más... pedí expresamente al cámara que en mi intervención, no enfocase a las diapositivas sino que me enfocase a mí, pues el discurso y el lenguaje corporal se debían percibir claramente.

¿Hubo cosas a mejorar? Por supuesto... ¡siempre se puede mejorar!

Video
Es evidente que hay un problema de relación de aspecto, lo cual me hace parecer más delgado de lo que soy en realidad :-), así que sustituiré este vídeo tan pronto esté disponible el video oficial en el que este aspecto estará corregido.

Espero que disfrutéis, espero que os guste... espero vuestro feedback. :-)

Presentación R. Pardo i2HealthSantPau 20-10-2010 from Rafael Pardo on Vimeo.

La seducción empieza por uno mismo.

Bien, en el post hemos visto cómo encontrar información de nuestro objetivo y el desarrollo de la entrevista...

¿Y nosotros?

De entrada, debemos mostrarnos siempre confiados y seguros de nosotros mismos; debemos mostrarnos tranquilos, por muy importante que pueda ser la demostración.

Debemos preparar "ad nauseam" nuestro discurso.

Con el conocimiento adquirido derivado de las actividades previas de información, más nuestra experiencia, debemos prever todo aquello que pueda salir del guión.

Debemos cuidar nuestra presencia física... un estilo discreto y sobrio es el más aconsejable aunque debemos prever también algún toque personal; debemos mostrar un aspecto limpio y cuidado.

Recordad: la primera impresión va a condicionar todas nuestras actividades siguientes.

Si hay que hacer una presentación, comprobad que el ordenador, el proyector y la presentación funcionen sin ningún problema. Una manera de evitarse problemas es cambiar la resolución del portátil a 800 x 600, ya que todos los proyectores pueden funcionar con esta resolución de pantalla y, en cambio, sólo los que son más actuales funcionarán con resoluciones superiores.

Si la presentación la hace más de una persona, delimitad escrupulosamente las áreas de intervención de cada uno, para hacer más fluida la misma.

Un consejo: llevad una copia de la presentación en un pendrive, por si acaso... no sería la primera vez que un PC se niega a arrancar al inicio de una presentación. Sobre todo, asegurad que el formato grabado se puede leer por parte de cualquier ordenador, ante la duda, grabad en el formato nativo y en formato PDF. También es bueno (aunque poco ecológico, lo sé) llevar una copia impresa a doble cara, por si acaso.

Otro consejo: si vuestro portátil tiene Bluetooth y estáis equipados con un móvil Nokia 6300, usad el Nokia Wireless Presenter (está en el CD del móvil), podréis usar el móvil como mando a distancia de la presentación, lo que os dará más expresividad.

Si no disponéis de este terminal, pedid o comprad un mando a distancia inalámbrico; hay que evitar esconderse detrás del portátil :-)

Recordad llevar y entregar tarjetas de visita y también recordad hacer el acta de la reunión... aunque el acta no sea necesaria por dinámica de proyecto (de todo hay en la viña del Señor...), es un buen hábito pasar las anotaciones a limpio en un formato electrónico, permite reflexionar sobre la anotación y en el contexto en el que se ha hecho.

Hay un director de proyecto amigo mío, que durante la sesión va escribiendo el acta en otro portátil, de tal modo que cuando acaba la reunión, graba el acta en un pendrive, pide una impresora e imprime, con lo que al volver a la oficina puede volver ya con las aceptaciones al acta... es un buen hábito que puede evitar problemas posteriores ya que el acta es revisada en "caliente".

Se admiten más ideas...

El momento de la verdad: la entrevista.

Nuestra capacidad de seducción laboral siempre se pone a prueba cuando se va a producir una interacción persona a persona.

No importa si sólo tenemos un interlocutor o varios, el hecho es que, mientras que redactamos documentos o mails sólo se puede intuir nuestra intención y orientación por inferencia de nuestra redacción, en la entrevista nuestra presencia, entonación, miradas y gestos revelarán más sobre nuestras intenciones que todo el discurso con el que nos adornemos.

En mi actividad como consultor me he encontrado de todo: desde interlocutores enfadados o muy enfadados, interlocutores indiferentes y también, por qué no, interlocutores entregados.

No me preguntéis la proporción de cada tipo de interlocutor que he vivido, porque no estoy en disposición de facilitar una cifra exacta. :-)

El primer paso siempre es la preparación de la entrevista, que debe ser exhaustiva:

Si conocemos al interlocutor, debemos hacer énfasis en aquello que a priori preguntará, y prepararlo con especial dedicación; si además la reunión presenta riego de ser tensa, evaluar adecuadamente el qué y el cómo se dirá. Evidentemente, como a priori podemos conocer el orden del día, es conveniente preparar discursos alternativos en función de cómo se desarrolle la reunión.

Si no conocemos el interlocutor se presenta una dificultad añadida, que es el recabar fuentes de información sobre dicho interlocutor.

Esto, hace unos años, podía ser bastante complicado.

Actualmente, con el auge de las redes sociales y profesionales, es bastante más fácil encontrar información que nos permita ser más afines y por tanto entrar en confianza de un modo más rápido.

Por ejemplo, si encontramos que nuestro interlocutor ha cursado el MBA en una determinada escuela de negocios, bueno puede ser presentarse con un bloc con el membrete de la escuela, o bien con un pin con el escudo... pero pensad que la siguiente pregunta, tu relación con la escuela debe corresponder a la realidad: es muy fácil comprobar si has sido estudiante o no de la institución, o has asistido a determinado evento... y si lo llevas DEBE existir relación; si no, es preferible no llevar nada.

Debéis evaluar siempre con cuidado cuál es la afinidad que queréis exhibir para evitar un efecto contraproducente.

Una vez en la sala donde se desarrolle la sesión, lo primero es evaluar, de un vistazo, su disposición a la entrevista:
  • si está sentado: con el cuerpo orientado hacia la mesa, significa que interesa lo que le vayas a exponer, en cambio si está sentado con la espalda inclinada sobre la silla o incluso "retrepado" significa que la persona tiene escaso o nulo interés en lo que le vayas a explicar.
  • la disposición de los pies y piernas: si las piernas están juntas y/o los pies están cruzados, significa que está "cerrado", tiene una opinión formada y será difícil que cambie. En cambio, si las piernas están ligeramente abiertas, significa que será receptivo a tus argumentos.
  • la disposición de manos y brazos: si mantiene manos y brazos ocultos, debajo de la mesa, significa que tiene una intención oculta. Si brazos y manos están a la vista, y las manos no están enlazadas, con una cierta distancia entre ellas, significa que estará receptivo. Si las manos están un poco separadas, pero enlazadas con un objeto (un lápiz, por ejemplo) o bien juguetea con una pulsera o un anillo, está "cerrado", poco receptivo. Si apuntala la cabeza con uno o ambos brazos, está pensativo, y si sostiene la cabeza con la palma de la mano, se está aburriendo. Si mientras habla se toca la nariz, o bien, si lleva gafas, se las quita, está faltando a la verdad.
  • la posición espacial de la cabeza: aunque hay una cierta discusión sobre ello, considero que si nuestro interlocutor nos habla con la cabeza totalmente vertical (perpendicular) con respecto al plano de la mesa, nos está transmitiendo firmeza y dureza, en cambio si la cabeza está ligeramente inclinada, sin dejar de transmitir seriedad, transmite amabilidad y una cierta ductilidad.
  • los ojos: "el espejo del alma". Si os miran directamente a los ojos, no hay defensa, lo que nos dice es lo que piensa, en cambio si al hablar desvía la mirada, hay intención oculta, probablemente falte a la verdad.
  • la posición en la mesa: si es una mesa redonda e intencionadamente busca la posición contraria en la mesa, significa que ha establecido una línea de defensa y que somos nosotros quienes tenemos con nuestro discurso acercarnos. En cambio si se sienta a nuestro lado debemos interpretar que está a nuestro favor.
  • en general, hay un cierto pánico cuando no hay un número parecido de interlocutores en las partes. Mi opinión es que no tiene demasiada importancia, y que, como se enseña en artes marciales, "aunque tengas múltiples enemigos que te ataquen, nunca te atacarán colectivamente sino siempre lo harán de uno en uno".
Pensad que toda la descripción que he hecho del posible catálogo de gestos también es aplicable a vosotros...

Importante: muchas veces, sobre todo la primera vez que nos sentamos con alguien, es posible que este alguien tenga tanto temor como podamos tener nosotros, sobre todo si estamos haciendo una auditoría, una consultoría estratégica... mi consejo es que sin restar seriedad a nuestro trabajo, la primera actividad es "quitar hierro", explicando claramente cuál es el alcance para el que hemos sido contratados, esto hará que se sientan mejor y por tanto haciendo más fácil nuestro trabajo. Y si se ríen, mejor, más distendidos.

Ilustrar de vez en cuando con algún ejemplo adecuado a los que se está exponiendo es una buena práctica, pero tampoco debemos abusar de ello.

Y por último, reflexionad sobre por qué tenemos dos orejas y en cambio una sola boca...

Nueva serie: la seducción como herramienta de trabajo.

En las jornadas de la Penedesfera, en la mesa "Contra la crisi, la xarxa", había uno de los ponentes, Joan Jiménez, que es autor de una de las presentaciones más impactantes, por lógica, en la que se describen las mejores prácticas en la relación con los clientes.


El hecho de encontrar a la persona en las jornadas me hizo pensar sobre varios hechos relacionados con este espacio.

Desde la creación del blog, he escrito algunos posts referidos a la seducción, tanto desde el punto de vista de lenguaje gestual como de lenguaje oral y escrito.

Y hay alguno de los posts que goza de un cierto éxito, como por ejemplo "Flirt, signos de atracción", post que genera el 70% de las visitas al blog.

Para mí, las técnicas que describo son de uso laboral, es decir, captar la atención de un interlocutor, hacerme más cercano, descubrir lo que piensa y... actuar en consecuencia.

Por supuesto que cualquiera de las técnicas que describo pueden ser usadas como maniobra de abordaje "sentimental", pero también hay que tener en cuenta que cada cual debe desarrollar el conjunto de técnicas y tácticas que funcionen mejor, tanto por sus características personales como de quien sea objeto de nuestro acercamiento.

Así que he decidido dos cosas, la primera es crear una etiqueta genérica "Seducción" que identificará todos los posts relacionados con el tema, y confío que antes de la medianoche de hoy (suena muy Cenicienta, ¿verdad?) esté ya totalmente operativa, y la segunda escribir algún post más sobre entrevistas, gestión del cambio y gestión de expectativas.

Seguimos en antena.

La gestión de los silencios.

Siguiendo con lo que decíamos en "Sobre el uso del lenguaje", debemos aprender los trucos y resortes de la expresión, tanto oral como escrita.

Hay un recurso oral, si queréis, efectista, que es el de la gestión de los silencios.

El cómo: normalmente al final de una frase que queramos quede grabada en la mente de nuestro auditorio, la pronunciaremos elevando gradual e imperceptiblemente el volumen de nuestra voz (de ningún modo gritar), y una vez pronunciada guardaremos un silencio de unos tres segundos, aproximadamente, como si quisiéramos dejar que se apague el eco de nuestra voz.

Cuando uséis este recurso, intentad ser normales, al auditorio puede no gustarle que por ejemplo, usemos un tono excesivamente paternalista o didáctico, puede ser interpretado como desprecio por nuestra parte.

El cuándo: normalmente en medio de la exposición, al final, corréis el riesgo de que el silencio deseado sea ahogado por los aplausos (siendo negativo, también por los abucheos).

En las jornadas de eReceta que os comentaba en este post, quien abría la jornada era la Consellera de Salut de la Generalitat de Catalunya, Marina Geli.

La Sra. Geli es una persona que hace uso, magistral, de los silencios como recurso expresivo.

Estoy seguro que hay más personajes públicos que también hacen un gran uso de esta técnica.

Supongo que, como siempre, el Sr. Google os podrá decir quienes os pueden ayudar a mejorar.

Otra fuente de inspiración puede ser asistir al teatro para ver alguna interpretación de alguno de los grandes actores y actrices que tenemos.

En fin, ya me diréis... esta técnica es para nota.

Sobre el uso del lenguaje.

Hablando ayer con un buen profesional, amigo mío, me comentaba que, si bien estamos rodeados de profesionales con un alto grado de conocimiento del sector, el trabajo de los cuales en algunos casos roza la excelencia, también me decía que en general, tienen un déficit enorme en cuanto a sus habilidades comunicativas, ya sean orales o escritas.

Me enseñaba, como ejemplo, un glosario del proyecto en el cual actualmente está trabajando.

La definición (la mía) de glosario sería algo así como "Colección o compilación de términos usados en un documento, definidos de forma breve, concisa, concreta, sucinta."

Estoy seguro que si accedemos a la definición de glosario de la RAE tendremos una definición mucho más precisa y exacta.

El documento que me muestra este buen profesional corresponde, sí, a una colección de términos, pero con unas definiciones que distan mucho de ser breves y concisas, y por su estilo de redacción me costaría mucho encajarlas dentro del término "definiciones"...

¿Los profesionales pertenecen a la "Generación SMS"? ¿Abuso del "Copiar / Pegar", quizás?

Algo puede influir, pero no creo que explique el pobre uso del lenguaje...

Así que, al igual que hace un tiempo hablé del lenguaje gestual, hoy toca expresión oral y escrita.

De entrada debemos tener muy claro qué queremos decir.

En primer lugar, debemos estructurar lo que queremos transmitir.

Para ello podemos confeccionar un guión, que, a modo de guía, nos ayude a vehicular mejor nuestra argumentación.

En el guión siempre habrá una introducción, un cuerpo donde desarrollaremos nuestra argumentación, y una conclusión donde transmitiremos la idea o argumento que queremos llegue a nuestro lector / espectador.

Esta es una estructura, si queréis, clásica, pero fiable.

Pensemos en el concepto lapso de atención; si nuestro lector / espectador se cansa en la introducción, difícilmente entenderá nuestros argumentos y mucho menos captará nuestro mensaje. Si breve, dos veces bueno.

Evitad la reiteración, en lo posible; puede inducir a confusión y cansar a vuestro destinatario.

Haced un buen uso del lenguaje: hay veces que un buen documento o una buena presentación puede verse seriamente afectada por este problema.

Reflexionando sobre este particular, llego a la conclusión de que estamos influenciados quizás por la televisión y de lecturas de textos, bien pésimamente traducidos, o bien de pésimos comunicadores.

Sobre gustos no hay nada escrito, pero en cuanto a escritos se refiere, os sugeriría lecturas de grandes narradores en español, como Pérez-Reverte, García Márquez, Delibes o Borges; hay muchos, muchos más...

En "Mis blogs favoritos" encontraréis "El cuaderno de notas de A.T.", que está mantenido por Antonio Tello, periodista y poeta, donde hace un uso preciosista del lenguaje... quizás su lectura os sirva de inspiración.

Huid en general del estilo "best seller", que desde el punto de vista de estructura narrativa sólo aporta confusión (múltiples historias en múltiples sitios que al final coinciden o encajan), y que, como resultado de su lectura excesiva, podríamos tender a generar narraciones o exposiciones confusas.

Los signos de puntuación: importantísimos. Una regla de oro puede ser el intentar leer "de corrido" en voz alta las frases que escribamos y allá donde necesitemos respirar, usar a discrección comas, puntos y comas, dos puntos, puntos y seguido, puntos y aparte, de acuerdo con el contexto de la frase. Un buen uso de los mismos puede hacer más ligera la lectura sin por ello perder fuerza en el mensaje.

El lenguaje: claro y conciso. Usad palabras y expresiones de las que conozcáis unívocamente su significado. Evitad el lenguaje ambiguo, y, sobre todo, usad el argot del negocio, os hará más cercano a vuestros interlocutores.

En caso de describir un ejemplo: que sea real, demostrad que "habéis sudado la camiseta". Si es, por ejemplo, sobre una aplicación de prescripción electrónica, buscad en una guía clínica, encontrad a un profesional que os ayude, construid un caso de uso creíble. Esto os reforzará como interlocutores.

Recordad, no se trata de vender un millón de libros, sino que nuestro destinatario nos entienda y se alinee con nosotros.

Las presentaciones: hacedlas ágiles, brillantes, no caigáis en la monotonía.

No hay nada menos estimulante que ver que tus espectadores caen en la frontera entre la conciencia y la somnolencia.

Preparación: estudiad el contenido de la presentación, debéis sentirla, debéis hacerla vuestra... debéis transmitir convicción. Si os sentís inseguros haced un ensayo con un compañero vuestro y no temáis al error ni a la crítica.

Nuestra voz: clara y firme.

Vocalizad: se os debe entender. Si tenéis problemas en este aspecto, podéis usar alguna técnica de mejora de este área, como puede ser el intentar hablar de manera inteligible mientras mordéis firmemente un lápiz... ante cualquier duda existen profesionales especializados que pueden aportar consejo y solución a este problema.

Nuestra posición: de pie, de frente al público, moved las manos para enfatizar cuando creáis conveniente, procurad moveros poco para fijar aún más la atención del público sobre vosotros, señalad los puntos de la presentación con las manos sobre la imagen proyectada. Evitad las manos en los bolsillos y la postura "en jarras", transmiten una imagen de suficiencia y superioridad que a priori no nos conviene transmitir.

Si sois tímidos: don't worry, elegid a alguien del público al azar y haced la presentación como si sólo la hicierais a él, mirándolo a los ojos.

Si os preguntan: orientad el cuerpo hacia quien os hace la pregunta y miradle a los ojos, tanto durante la pregunta como durante la respuesta. Esto reforzará vuestra respuesta. El espectador percibirá que habéis concentrado toda vuestra atención en él.

La respuesta: concisa y concreta.

Siempre verdades: es mejor decir "no lo sé", "lo tengo que consultar", que decir lo primero que nos pase por la mente. Invitad al espectador a que tras la conferencia os de datos de contacto para responder su pregunta, dadle un plazo de respuesta... y cumplidlo.

Sed humildes: a priori conocemos la composición de nuestra audiencia, normalmente nosotros tendremos un nivel alto de conocimiento del sector, pero nunca tan alto como el de los profesionales sanitarios que nos escucharán. Por tanto, muchas veces no tan sólo se tratará de exponer, también se tratará de aprender.

La conclusión: tanto oral, como escrita, buscad una frase, un párrafo que de manera contundente exprese la idea leit motiv de la exposición que, probablemente, es la que quedará más fijada en las mentes de nuestra audiencia.

Y sobre todo: no os olvidéis nunca de dar las gracias por haber asistido a la exposición.

Espero que estas breves notas os puedan servir como punto de referencia para intentar, entre todos, hacer un uso mejor y más adecuado del lenguaje.

Flirt, signos de atracción.

Dado que esta época del año se presta a temas más bien ligeros y que los dos últimos post eran más bien densos, toca cambio de tercio.

Como ya comentamos en un post anterior, una de las partes más divertidas del análisis del lenguaje gestual es la que tiene que ver con los mecanismos de atracción seducción.

De hecho, el dominio de la interpretación de estos signos puede ser de gran utilidad para todo aquel o aquella que se quiera dedicar al flirteo.

¿Qué entendemos como flirteo? El flirteo como tal se referiría al conjunto de técnicas y situaciones en las cuales una persona evalúa la disponibilidad sentimental / sexual de un/@(s) tercer@(s).

La evaluación consiste en medir las reacciones del "adversario" delante de nuestro comportamiento, lo que decimos, lo que gesticulamos, y lo que no decimos.

Dichas reacciones pueden ser verbales y/o gestuales.

La primera recomendación es que antes de evaluar un gesto como una invitación o una intención, analizad cuidadosamente la situación: un mismo símbolo gestual puede significar diferentes cosas dependiendo del entorno y el contexto en el que se produce.

La segunda: aunque la tentación de usar estas habilidades en entorno laboral es muy grande, os recomiendo NO practicarlas bajo ningún concepto.

La tercera: explicaré cómo interpretar, no explicaré cómo abordar.

Y cuarta y última: recordad, no es no.

Basta de rodeos... vamos a ello.

Bien, hay dos sexos, y por tanto dos modos ligeramente divergentes de comunicación no verbal.

La posición de los pies y del cuerpo en un grupo nos indica más o menos las preferencias de cada uno de los individuos que los componen.

Normalmente la punta de los pies están orientados hacia la persona sobre la cual se muestra la preferencia, reforzada si cabe con la orientación del cuerpo.

La posición de brazos y manos es determinante: si los brazos están cruzados cuando estás explicando, algo, implica que está cerrado, no es receptivo... retrocede.

Mismo de lo mismo si, aunque no estén cruzados los brazos, una mano sobre otra o incluso una falsa postura de obertura que consiste en jugar distraídamente con una pulsera, la correa del reloj... no es receptivo.

Si estás sentado: tobillos y rodillas juntos, vade retro, no estoy por tí.

Si la postura, en cambio, es relajada, e incluso (mujeres) una mano está apoyada sobre una cadera "al modo vaquero", indica disponibilidad.

En hombres, debe interpretarse como disponibilidad sexual.

En mujeres se interpreta como disponibilidad sexual cuando al mismo tiempo y por gesto casual, se alisa el pelo mostrando la parte interior de la muñeca. Se acentúa si, además, muestra la parte carnosa inferior del pulgar (palma de la mano).

El acto en sí de alisar el pelo sin ningún otro signo debe entenderse cómo "mira que pelo tan bonito tengo".

Si estás sentado: postura relajada, una pierna encima de la otra... bien, no es mal síntoma.

Piernas separadas también puede ser interpretado como obertura.

Las miradas también pueden tener su componente "incendiario".

Debemos entender que, por ejemplo, en el transcurso de una conversación o de una reunión, normalmente miraremos a nuestro interlocutor mientras él o nosotros hablamos, y no por ello les vamos a jurar "amor eterno".

Pero hay miradas y miradas: si no hay una interacción verbal, veremos que si nos sentimos observados y miramos a quien nos observa, muchas veces desvían la mirada: muestran curiosidad, pero nada más.

Ahora bien, si sostienen la mirada durante un periodo no inferior a 2 segundos, podemos entender que estamos siendo evaluados.

Si además, en el caso de las mujeres entreabren los labios y miran los labios del adversario, es una señal muy clara de iniciar acercamiento.

En el caso de los hombres si se tocan o ajustan el nudo de la corbata (si la llevan, si no la parte inferior del cuello de la camisa), también es una invitación al acercamiento.

Éstas son unas cuantas pautas para poder evaluar con sencillez a nuestros adversarios.

En Internet hay muchas fuentes de información, así como en librerías.

Quien por vocación quiera dedicarse de un modo más "profesional" le sugiero el libro de Neil Strauss, "El Método" (The Game), en el que se describe el "modus operandi" de los profesionales del ligue y el rastro que dejan en Internet.

Y si quieréis una muestra, basta que busquéis en Google la palabra "sargear".

¡A disfrutar!

Gestión del cambio... Quo vadis?

Las técnicas para conseguir la aceptación de un compromiso en el transcurso de una reunión están muy bien si tu interlocutor está receptivo, pero hoy he tenido una reunión en la cual creo que no era posible aplicarlas.

He asistido a una reunión acompañado de un usuario clave de nuestra organización cliente para hablar con un jefe de servicio.

Ya por su lenguaje postural (el del jefe), antes de que nos saludáramos, he pensado: "Maimónides, te has dejado el casco y el chaleco antibalas en la oficina...".

No había ninguna posibilidad ni de diálogo ni de debate, el usuario en cuestión había cerrado su mente, -brazos cruzados delante del cuerpo- e incluso en algún momento mostró por lenguaje gestual posturas compatibles con superioridad y arrogancia -brazos en jarras, de pie, mirada hacia abajo-.

Escepticismo, cansancio, desconfianza... todo aquello que se supone forma parte de una buena gestión del cambio, que está claro brillaba por su ausencia, unido a una más que deficiente comunicación de los objetivos del proyecto, creo que han sido los responsables del espectáculo al que he asistido.

Ha sido francamente desagradable.

Con mucho esfuerzo y sin perder las formas, hemos conseguido salir "ilesos" de la sesión, ahora bien, el objetivo, comentar una humilde ficha de un indicador, no ha sido posible cumplirlo. :-(

De la importancia de los signos…

Una de las partes más interesantes, y al mismo tiempo, que producen más desasosiego es la relación entre profesionales, ya sea en la misma organización, ya sea en dos organizaciones diferentes que colaboran persiguiendo un fin común.

El conocer a los profesionales con los que colaboras, incluso en algunos casos, a tus adversarios profesionales, y conocer el lenguaje gestual / postural puede marcar la diferencia entre una colaboración pésima o una adecuada colaboración.

Supongo que todos -bueno, al menos los que les guste el fútbol- habréis oído hablar de que determinado entrenador “sabe leer los partidos…” y toma decisiones sobre la marcha para mejorar las prestaciones de su equipo.

En el transcurso de reuniones (por ejemplo, de seguimiento de proyectos) en las cuales participemos, el conocimiento del lenguaje gestual puede marcar la diferencia entre una buena reunión o una reunión pésima.

Debemos adiestrarnos en la observación de nuestros interlocutores, ya que, a diferencia de la expresión oral, la gestual no esconde sus verdaderas intenciones.

Existen diferentes libros y enlaces de Internet en las que se trata este tema, que para mí es tan importante como el conocimiento técnico o funcional que se pueda atesorar.

Supongo que algún lector/a puede pensar “y por qué no seguir y hablar del lenguaje gestual aplicado a la relación no profesional…”

Bueno… desde luego he presenciado situaciones realmente divertidas sobre este punto, aunque debo confesar que nunca he experimentado esto en primera persona, siempre las he vivido como espectador.

Quizás este tema, el flirteo en ambiente profesional, pueda ser motivo de otro post, en otro momento.